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vendredi 2 janvier 2015

¿Cómo se dice "pesebre" en Papúa Nueva Guinea?

El pidgin, que es la lengua que se habla en Papúa Nueva Guinea, tiene muy poco vocabulario. Eso tiene sus ventajas y sus desventajas.

Una de las ventajas es que uno la aprende relativamente rápido, porque no debe estudiar e incorporar demasiadas palabras a su vocabulario.


pidgin




La desventaja es que pocas veces uno puede decir lo que realmente quiere decir, y, al encontrarse sin palabras, uno está obligado a dar un rodeo para tratar de explicarse lo mejor posible. Así, por ejemplo, la palabra “laplap” quiere decir “cortina”, “mantel”, “sotana”, “pollera”, “pañuelo” o cualquier otra cosa hecha de tela. Y entonces uno debe explicar de qué está hablando, y en lugar de decir “mantel” uno debe decir “el laplap que se usa en la mesa”. Al final, terminó expresando con una frase lo que en otras lenguas se expresa con una sola palabra. O peor aún, en muchos casos el rodeo y la explicación que uno debe dar para expresar una palabra es sencillamente interminable. Y así, por ejemplo, para decir “viuda” uno debe decir: “meri man bilong em i dai na em i no marit gen”, que traducido significa “mujer cuyo marido murió y no volvió a casarse”. La palabra “viuda” no existe, y entonces uno está obligado a describir lo que quiere expresar, y no pocas veces sucede que al terminar de dar el rodeo para explicar el concepto, uno ya se olvidó de lo que estaba hablando.

Pero otras veces, esta limitación del vocabulario ayuda a comprender un poco mejor la naturaleza de las cosas. Y eso es lo que sucede con la palabra “pesebre”. ¿Cómo se dice en pidgin? “Bokis kaikai bilong bulmakau”, que, traducido literalmente, significa “caja de comida de los toros y las vacas”.


Tal vez en otros lugares del mundo la palabra “pesebre” represente escenas más tiernas, más dulces y conmovedoras. Y al escuchar la palabra “pesebre” enseguida pensemos en una pequeña casita de madera con techo de paja en la que un buey y una vaca están prolijamente acomodados a los costados, los pastores a cierta distancia y los reyes arrodillados alrededor de la hermosa cuna donde duerme el Niño mientras que san José y la Virgen contemplan la escena, y una hermosa estrella brilla en el cielo alumbrando la noche.


En pidgin, sucede lo contrario: al decir o escuchar la palabra “pesebre” la imaginación vuela inmediatamente a una escena no menos tierna ni dulce, pero sí mucho más real: una caja de comidas de animales. Y es que el pesebre era realmente eso. Y fue ahí donde quiso nacer el Hijo de Dios.


Se cuenta en la vida de san Jerónimo (que tuvo la dicha de vivir durante muchos años en la gruta de Belén), que un día le dijo al Niño: “Amado Niño, ¿cómo puedo yo recompensarte el favor de haber bajado para hacerme feliz a una gruta tan áspera y padecido tanto por mí?”. Y la respuesta no se hizo esperar: “Dame tus pecados, para borrarlos”. Eso es Belén: una caja de comidas de toros y vacas donde duerme un Niño que siendo Dios se hizo hombre para borrarnos los pecados.



jeudi 1 janvier 2015

Mezquinos vs. mezquita

Igual que lo más progre es que se piense y actúe de manera que los que perdieron la Guerra Civil son los que ahora la están ganando, del mismo modo nos están convirtiendo la Historia de España en unas perennes Fiestas de Moros y Cristianos en las que, al contrario de lo sucedido hasta ahora a los acordes de «Paquito el Chocolatero», ganan los moros y pierden los cristianos, porque los cristianos ni maltratan a las mujeres, ni las ponen más tapadas que las Cobijadas de Vejer de la Frontera, ni las lapidan si cometen adulterio, ni nada, razón por la cual las tetarras de Femen se hartan de enseñarles los pechos en su «top less» vaya, vaya, aquí no hay playa, para reivindicar cuanto en el mundo mahometano no se atreven, porque allí no se andan con chiquitas, que es el plural de la igualdad de género aplicada a Chiquito de la Calzada, Chiquito de la Calzada y Chiquita de la Calzada.

–¡Qué horror de párrafo que le ha salido a usted sin un solo punto! Como no se haya estudiado latín y se sepan manejar las oraciones subordinadas, lee uno ese párrafo suyo en voz alta y le tienen que hacer la respiración artificial, porque se asfixia...


Pues perdón por el período largo. Me paso con armas y bagajes a Azorín. Del tirón. La Historia de España, fiesta de moros y cristianos. Ahora ganan los moros. Que no son moros. Son subsaharianos. Conmiseración o empatía con los descendientes de Tarik y Muza. Las dos primeras pateras que cruzaron el Estrecho. Y como esta temporada se llevan los moros y lo musulmán es tendencia, pues la Junta de Andalucía «se pide prime» la Catedral de Córdoba. Que la antigua Mezquita fuera construida sobre una iglesia cristiana demolida por los que tanto dicen que respetaban las tres culturas, y que dicho monumento haya sido desde hace 800 años, 800, primer templo católico de la tierra de Manolete, de nada le vale a la Junta, que lo quiere controlar todo y que, por ejemplo, a cada hito kilométrico de las carreteras regionales le tiene puesta la cagadita de su logotipo, para que se crea que aquello lo han hecho ellos, aunque sea de la época de los Firmes Especiales de Primo de Rivera o de cuando la Redia de Silva Muñoz.


¿Y saben qué le interesa más a la Junta de la Catedral de Córdoba? ¿La superposición de culturas, los capiteles corintios taraceados de avispero omeya? Frío, frío. ¿La torre de Hernán Ruiz en el Patio de los Naranjos, acaso? Frío, frío. ¿El coro católico central sobre del antiguo espacio musulmán de oración? Más frío todavía. Dése por vencido y no pregunte más. Lo que de verdad le interesa a la Junta de la Catedral de Córdoba no es el arte, al arte que le vayan dando; ni la conservación del monumento, la Unesco a tomar por saco; le interesa la taquilla turística, por la que este año van pasar más de un millón de visitantes. Y eso es un dinero. La Junta dice que quiere «cogestionar» la Catedral de Córdoba. Por lo visto ahora a meter la mano en la caja de recaudación del turismo se le llama «cogestionar». No es que pidan el oro y el moro. Piden el oro. Y si será humilde el obispo de Córdoba que se ha puesto a dialogar con los anticlericales y demagógicos comunistas que controlan la Consejería de Turismo, que dicen que «la Mezquita es del pueblo», y no le ha pedido, a cambio, la cogestión del Palacio de San Telmo, que también es del pueblo contribuyente de la X en la casilla de la Iglesia.


Y digo yo: si tienen tanto interés por las mezquitas, ¿por qué no empiezan por pedir la cogestión de la Mezquita de la M-30, que ahí tiene que haber tela de dinero de los emiratos? Ah, no: quieren las mezquitas sin moros dentro. Alancear moros no da votos y no vean lo de ellos que da la demagogia de meterles las cabras en el Patio de los Naranjos a los calonges de la Catedral de Córdoba. Aunque sean tan partidarios de los moros, parece que los ha hecho la boca de un fraile: qué manera de pedir, de querer controlarlo todo. Capaces son también de pedir Ceuta y Melilla para que las gestione Susana Díaz.


© Abc



mercredi 31 décembre 2014

Jesús, sálvame. Te necesito


Navidad es eso: Navidad. Ya está dicho todo. No hace falta explicar mucho más, pues a pesar de los intentos por secuestrarla y convertirla en la gran fiesta del consumo, la ternura que contiene siempre logra abrirse paso y pone una semilla de esperanza incluso en los corazones más endurecidos. Es la magia, el encanto, el misterio de la Navidad. Es el efecto de ver la escena más conmovedora del mundo: una madre que sostiene a su hijo recién nacido entre sus brazos. El desvalimiento de ambos mueve a la ternura y a la compasión y nos lanza decididamente hacia la caridad.


De eso ha hablado el Santo Padre en su mensaje, tanto en la homilía de la Misa del Gallo como en el que pronunció antes de impartir la bendición "Urbi et Orbi" en la mañana de Navidad desde San Pedro. En Navidad, Dios sale a tu encuentro y, como dice el Papa, se siente atraído por tu pequeñez. Nuestros pecados, nuestra miseria, en lugar de repugnarle le conmueve y se lanza, como el buen pastor que es, en busca de la oveja perdida. Y cuando la encuentra no la regaña, no la castiga, sino que la carga sobre sus hombros y la devuelve al redil de donde escapó. El Niño de Belén, lo mismo que el hombre que andaba sobre el agua en el lago, el que se complicaba la vida por sanar a un leproso en sábado o el que moría torturado en una cruz, es el mismo: es el Dios de la infinita misericordia. Todo empezó allí, en Belén, y allí el mundo descubrió, sorprendido, cuánto es capaz de amar un Dios que sigue siendo Todopoderoso aunque acepte nacer en una cueva.


Por eso dice muy bien el Papa Francisco que hay que dejarse salvar por Dios, hay que dejarse encontrar por el buen pastor. Clero que, para eso, hay que reconocer que se necesita esa salvación, que se está herido, que se ha cometido pecado; por eso, los peores enemigos de la actuación salvadora de Dios son los que dicen que el pecado no existe, que la confesión está de más y que el Señor va a salvar a todos aunque éstos no se arrepientan. La misericordia de Dios está buscándote, está buscándonos; es Él quien ha tomado la iniciativa y ha salido a nuestro encuentro. Basta con decirle un "perdóname" o un "sálvame" y ya lo tienes a tu lado para darte la salud, la felicidad, la vida.


Déjate salvar, déjate curar, déjate encontrar. Y hazlo con la humildad de que admite que necesita ayuda. Hazlo pidiendo perdón. Eso es todo, al menos para empezar. Luego vendrá una historia de lucha contra el pecado, para desarraigar las raíces profundas de los vicios. Pero el paso más importante ya estará dado y consiste en decir, simplemente, "ven, Jesús, salvador del mundo y salvador mío. Te necesito".



55 años de cura de Llerona

Este martes por la noche ha muerto mosén Joan J. Vallicrosa y Maynou, fruto de una enfermedad degenerativa, después de cincuenta y cinco años al frente de la parroquia de Santa María de Llerona. En el Vallès será recordado como un referente de Iglesia catalanista y por su vocación pastoral, impulsor de un centro parroquial incomparable con otras realidades vecinas entre los años setenta y los noventa.

La vela se podrá hacer a partir de la tarde de este miércoles en el tanatorio de Granollers, y el entierro tendrá lugar el viernes día 2 a las once y media en la misma parroquia donde ejerció su ministerio, que actualmente está cerrada por ref


"Nos gustaría poder sacudir la mente y el más profundo de la conciencia de los lleronins, y ser revulsivo a la indiferencia de nuestros ciudadanos y de nuestros creyentes". Juan Vallicrosa escribió estas palabras en un libro sobre los orígenes históricos de Santa María de Llerona, publicado por las PAM en 1990. Se refería al trabajo que recopilaba información del pueblo, pero la voluntad de "ser despertador y reforzando de la conciencia ciudadana y cristiana de los conciudadanos "la vivía también como pastor.


"Aquí, en Llerona, hemos derramado los esfuerzos y las ilusiones de los mejores años de la vida", reconocía también Vallicrosa. Personaje cercano a la comunidad, se consideraba a sí mismo como un "cura de bosque" y siempre se sintió cómodo en el entorno rural de la falda del Montseny. Humilde y austero, no era extraño, por ejemplo, verlo volver a pie desde Puiggraciós tras visitar las hermanas benetas. En este sentido, el arraigo en el territorio y la pertenencia a Cataluña formaba parte de su identidad.


Hijo de Fogars de Montclús, llegó a la iglesia prerrománica de Llerona, como rector un mes de octubre de 1959, después de haber sido vicario de la parroquia de San Vicente de Juncales en Sabadell, de San Esteban de Granollers y de Santa María del Mar en Barcelona. Vallicrosa forma parte del movimiento de curas afines al Concilio Vaticano II. Muchos explican cómo gente de toda la comarca acudía a misa en Llerona para seguir de cerca los progresos del concilio.


El mérito incuestionable de Vallicrosa hay que situarlo en el empuje que dio el casal parroquial, que vivió una época dorada a finales de los setenta: con grupos de catequesis y confirmación, actividades deportivas, culturales y lúdicas, como el esparcimiento y las colonias en la Condesa, en Sant Hilari Sacalm. Hoy, el que había sido el centro neurálgico del pueblo ha quedado desplazado por el consejo de pueblo y las instalaciones parroquiales han quedado huérfanos.


Con 86 años, los últimos meses había entrado en una fase avanzada de Alzheimer. Personaje de carácter terco y rebelde, era conocido por la lucidez de sus sermones, así como por la contundencia, la sencillez y el tono llano de sus prédicas.


Poco amigo de las ambigüedades, y con un temperamento que la enfermedad agudizó los últimos tiempos, su talante no estuvo exento de polémica: tanto despertaba un gran aprecio en algunos feligreses como un profundo desencanto entre otros que vieron perder últimos tiempos el centro parroquial como motor social del pueblo. Líder inflexible, para unos; cura revolucionario, por otros. Y para muchos, todo lleno de matices y de anécdotas.


Recordando la época en que Llerona fue conocida por su vitalidad eclesial, el nuevo diácono que ha asumido la gestión parroquial desde que Vallicrosa cayó enfermo, José M. Fernández, reconoció durante la misa de Navidad que "cura Vallicrosa ha dejado el listón muy alto".


Recogido de cataluñareligio



mardi 30 décembre 2014

Capellán de clarisas


El 30 de noviembre de 2013 falleció en Baeza, don Luís Sánchez, capellán del convento de Santa Catalina, habitado por religiosas clarisas.

Don Luís estudió en el Seminario de Toledo, cuando la zona del Adelantado de Cazorla, pertenecía a la sede primada. Cuando se firmó el Concordato de 1953, aquella comarca de Jaén, pasó a la actual diócesis.


El clero que allí servía optó por marcharse o quedarse. Entre aquellos que se desearon seguir en la diócesis de Jaén, estaba don Luis Sánchez, a quien conocí como párroco de Cabra de Santo Cristo.


En el verano de 1984 llegó como capellán de Santa Catalina en Baeza, en cuya casa rectoral residiía. A la vez servía como adcristo a la parroquia del Salvador de la ciiudad baezana, en cuya iglesia tuvo lugar el entierro.


Era un hombre bueno, sencillo y cordial. Descanse en paz don Luís.


Tomás de la Torre Lendínez




En 25 años han sido asesinados 35 sacerdotes en México: es el país hispano donde más curas matan

Bajo el título “El riesgo de ser sacerdote en México”, la unidad de investigación del Centro Católico Multimedial (CCM) dio a conocer su reporte anual 2014, sobre sacerdotes, religiosos y laicos que perdieron la vida en México a causa de su actividad pastoral y su sentido de absoluta fidelidad a Cristo y a su Iglesia. “Durante los últimos 24 años, fueron perpetrados 47 atentados contra miembros de la Iglesia Católica, de los cuales 45 son crímenes arteros; y 2 corresponden a sacerdotes que siguen en calidad de desaparecidos”, señaló el informe.

La lista de los agentes pastorales que perdieron la vida de modo violento de 1990 a 2014, la encabeza un cardenal, 34 sacerdotes, un diácono, tres religiosos, cinco laicos y una periodista católica.


En los dos primeros años de la administración del gobierno de Enrique Peña Nieto se registró el asesinato de ocho sacerdotes, mientras dos continúan desaparecidos.


La tendencia de atentados contra sacerdotes sigue en alza: Se registra un aumento de un 100 por ciento, al cierre de 2014, comparado contra el segundo año de gestión del sexenio pasado.


Cotejando los números, el fenómeno ha ido aumentado, en el caso de México subió un 300 por ciento el índice de secuestros de sacerdotes.


El balance, tan sólo en 2014, indica que fueron perpetrados cuatro crímenes contra agentes de pastoral mexicanos, de los cuales tres asesinatos corresponden a sacerdotes, y un atentado fue cometido contra un laico que acompañaba a un presbítero; este último, logró sobrevivir al tiroteo, luego del intento fallido de secuestro.


En los últimos 12 meses, dos sacerdotes de la Arquidiócesis de Acapulco pagaron con su vida al ser levantados y secuestrados por grupos violentos en Guerrero.


Otro presbítero que pertenecía a la Diócesis de Atlacomulco, estado de México, fue asesinado cuando se perpetraba un robo en el templo del cual era párroco.


Los datos expuestos –señaló el informe-, indican que lamentablemente México es el país latinoamericano más peligroso para ejercer el ministerio sacerdotal. El documento también advierte que las autoridades brindan poca o nula protección, sobre todo en zonas donde opera el crimen organizado.



lundi 29 décembre 2014

Francisco trabaja a destajo desde las cinco de la mañana e impone su austeridad en el Vaticano

Al Papa Francisco le gusta madrugar. En Buenos Aires se levantaba a las cuatro y media de la mañana, y dedicaba largos ratos a rezar y estudiar antes de celebrar la misa. Ahora, como Papa, tiene que descansar un poco más.

Se levanta en torno a las cinco, reza en privado y celebra cada día la misa de las siete de la mañana en la capilla de la Casa Santa Marta. Suelen concelebrar algunos sacerdotes y asisten los empleados de la Casa, aparte de grupos de invitados: los barrenderos del Vaticano, los jardineros, las telefonistas, los periodistas y los fotógrafos de «L’Osservatore Romano».


Al terminar la misa, el Papa se sienta entre los fieles en los bancos del fondo de la capilla para hacer un rato de acción de gracias en silencio por haber recibido la comunión. A los diez minutos sale de la capilla y espera en la puerta para saludar a cada uno de los asistentes. Así empieza su día.


A continuación baja a desayunar al comedor de la casa-residencia en la que vive y hace sus comidas, muy contento de vivir con medio centenar largo de personas –sacerdotes y obispos- que trabajan en el Vaticano. Lo considera mucho más vivificante que estar aislado en lo alto del Apartamento pontificio.


Sin derroches

Uno de los primeros días de trabajo, el Papa llegó a las oficinas de la secretaria de Estado poco después de las ocho de la mañana. No había ningún monseñor ni ningún oficial. Tan sólo un bedel. Y estaban todas las luces encendidas. El Papa pregunto por qué estaban encendidas, y el bedel le contesto que «siempre se ha hecho así».


Francisco respondió que «con el dinero que se gasta de modo inútil se podría pagar el sueldo de un sacerdote», y fue apagando personalmente las luces innecesarias. El suceso circuló por la Curia vaticana como la pólvora, y ahora la gente empieza a darse cuentan de los derroches innecesarios, y a evitarlos.


Como el Papa no quiere trasladarse por ahora al Apartamento pontificio, situado en el tercer piso del Palacio Apostólico, su jornada de trabajo empieza a eso de las ocho y media en su apartamento de la Casa Santa Marta, donde recibe cada día a jefes de los departamentos vaticanos y altos responsables de la secretaria de Estado.


Para recibir visitas, en cambio, se desplaza a la biblioteca privada del Papa, en el segundo piso del Palacio Apostólico. Es el lugar habitual, donde celebraban las audiencias todos sus predecesores. Francisco sube al tercer piso, al estudio privado del Papa para rezar el Ángelus de los domingos desde la ventana habitual.


El gobierno de la Iglesia universal no se lleva a cabo en reuniones colectivas, sino en encuentros personales del jefe de cada Congregación o de cada Pontificio Consejo con el Papa. Francisco les dedica la primera mitad de la mañana, dejando para la segunda mitad las audiencias a visitantes.


Más temprano en Buenos Aires

El Papa tiene la sensación de que el horario del Vaticano va con mucho retraso pues en Buenos Aires comenzaba a recibir gente a las siete de la mañana.


En Roma sigue comiendo temprano y de modo frugal. Está con un poco de sobrepeso por la falta de ejercicio. Normalmente se reposa una media hora o cuarenta minutos después del almuerzo y reanuda después el trabajo que, en estos días, realiza a destajo.


Cuando por fin llegue la calma quizá asuma la costumbre de Benedicto XVI de rezar el Rosario paseando ante la gruta de la Virgen de Lourdes, en la parte alta de los jardines Vaticanos, a primera hora de la tarde. Es un lugar tranquilo y reparador.


La diferencia con Buenos Aires es que allí dedicaba la tarde a visitar parroquias o personas, mientras que ahora tiene que dedicarla a preparar homilías, y a nuevas reuniones de trabajo con sus colaboradores.


El martes, el día de descanso

Los Papas trabajan los domingos en que, aparte del Ángelus, suele haber otras ceremonias, y dedican los lunes a recibir visitas. Su «día libre» es el martes. Cada vez que podía, Juan Pablo II se escapaba a esquiar o al menos a caminar por la montaña en las cercanías de Roma para oxigenarse un poco. Benedicto XVI, en cambio, prefería la tranquilidad doméstica: estudiar y escribir trozos del «Jesús de Nazaret».


Hasta ahora el Papa Francisco no ha tenido tiempo ni de respirar, pues ha pasado de las ceremonias de inicio de Pontificado a las de Semana Santa, que incluyen numerosas homilías.


Hasta esta semana no se conocerá su horario definitivo de trabajo pero, conociéndole, será más bien «tempranero». En contrapartida, le gusta cenar también temprano y retirarse a descansar cuando se pone el sol. La Curia vaticana tendrá que acostumbrarse a madrugar.