mardi 21 octobre 2014
La hija del líder de Hamás
El portavoz del Hospital Ichilov de Tel Aviv confirmó que atendió a la hija del líder de Hamás, Ismail Haniyeh, tras la feroz guerra que mantuvo Israel con el grupo terrorista islámico en la Franja de Gaza, en el verano pasado.
Avi Shushan, portavoz del hospital, precisó que la hija del cabecilla de Hamás fue atendida durante “varios días” este mes en ese sanatorio; aunque no detalló en que consistió su tratamiento.
"Es una de las más de mil pacientes de Gaza y Cisjordania, adultos y niños, que son ingresados en nuestro hospital todos los años", indicó un portavoz de ese centro médico.
Un portavoz del Ejército de Defensa de Israel (Tzáhal) también confirmó el reporte.
Israel y Hamás mantuvieron recientemente una dura conflagración, durante cincuenta días. En el conflicto murieron más de 2.100 palestinos, según fuentes palestinas, y 72 israelíes. El Ejército de Defensa de Israel sostiene que la mitad de los muertos en Gaza era miembros de Hamás y de otras organizaciones extremistas.
Fuentes de Gaza dijeron que la hija de Haniyeh fue atendida tras complicaciones durante un tratamiento médico estandard en Gaza.
Frecuentemente, Israel permite a enfermos palestinos salir de la Franja de Gaza para recibir tratamiento médico en los hospitales israelíes. La suegra y la nieta de Haniyeh fueron atendidas en el Estado judío, el año pasado. En noviembre pasado, una de las nietas de Haniyeh, que tiene trece hijos, fue trasladada al Hospital Infantil Schneider de Petaj Tikva en grave estado, pero fue luego regresada a la Franja tras observarse que su situación era incurable, apuntó un portavoz castrense. La niña falleció luego debido a su enfermedad.
Haniyeh fue primer ministro de Gaza -antes de la conformación del gobierno de unidad entre Fatah y Hamás – y llama constantemente a la destrucción de Israel, y rechaza el desarme de su organización.
Durante la última conflagración, la Fuerza Aérea bombardeó la vivienda de Haniyeh en Gaza. Pero el cabecilla de Hamás que estaba escondido en un bunker en la clandestinidad no fue herido en el ataque.
Los líderes de Hamás, siguiendo las órdenes de su líder Haniyeh, emplean a los hijos de los gazenses como escudos humanos, mientras envían en caso de enfermedad a sus hijos a Israel para ser tratados.
NOTAS
Pablo VI, el Papa mártir
El domingo, si Dios quiere, el Papa Francisco beatificó a uno de sus predecesores, el Papa Pablo VI. Del Papa Montini -ese era su apellido- se recuerda en estos días su imprescindible aportación para que el Concilio Vaticano II llegara felizmente y sin mayores tensiones a su conclusión; la labor que hizo para indicar a la mayoría progresista que determinados contenidos él no los iba a firmar, evitó que algunos documentos conciliares estuvieran en una línea de ruptura con la Tradición y pudieran ser asumidos por la práctica totalidad de la Iglesia. Del mismo modo, con grandes dificultades gobernó la Iglesia desde la clausura del Vaticano II en 1965 hasta su fallecimiento en 1978, para intentar que la aplicación del Concilio se hiciera con una "hermenéutica de continuidad" -usando el término acuñado posteriormente por Benedicto XVI- y no con una hermenéutica de ruptura. |
«El cristiano es una persona de esperanza, porque sabe que el Señor va a venir», dice Francisco
El Papa Francisco habló del pueblo cristiano como un pueblo que sabe esperar cultivando una esperanza sólida. El Papa comentó las ideas del Evangelio de Lucas y las de la Carta de Pablo a los Efesios, lecturas del día.
En el texto de Lucas, Cristo se compara con un amo que llega a su casa tarde, tras una fiesta de bodas, y encuentra despiertos y atentos a sus sirvientes, con lámparas encendidas: les llama, pues, "bienaventurados". Pero después es el mismo Jesús el que se pone a servir a los siervos, a traerles la comida a la mesa.
Francisco señala que el primer servicios del Maestro a los cristianos es darles “identidad”. Sin Cristo, dice el Papa, “no tenemos identidad”.
Así lo explica San Pablo hablando a antiguos gentiles: "Antes estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel".
Por eso el Papa destaca: "Lo que Jesús vino a hacer con nosotros es darnos la ciudadanía, pertenecer a un pueblo, con nombre, estirpe".
La sangre de Cristo es, dijo Francisco, lo que une a los enemigos y separados y crea un nuevo pueblo. "Todos sabemos que cuando no estamos en paz en el pueblo, hay una pared. Hay un muro que nos divide. Pero Jesús se ofrece para romper este muro. Y si estamos divididos, no somos amigos, somos enemigos. Él nos reconcilia a todos en Dios”.
Después, el Papa pone el ejemplo de los buenos siervos y criados que “esperaban” a su amo.
"Quien no espera a Jesús, se cierra a Jesús”, previene Francisco. “La actitud de esperar a Jesús es la esperanza cristiana. El cristiano es un hombre o una mujer de esperanza. Él sabe que el Señor está por venir. Pasará realmente, ¿eh? No sabemos la hora, como ellos. No sabemos la hora, pero va a venir, va a venir a visitarnos. Pero que no nos encuentre aislados, como enemigos. Su visita nos ha de hacer cercanos, hermanos, amigos".
Otra pregunta que puede hacerse un cristiano es: ¿mirar o no mirar? "¿Tengo un corazón abierto, para escuchar el sonido cuando llamen a la puerta, cuando se abra la puerta? El cristiano es un hombre o una mujer que sabe esperar para Jesús y esto es un hombre o una mujer de esperanza. En cambio, los paganos - y muchas veces nos comportamos como paganos cristianos - se olvidan de Jesús, piensan en sus cosas, sin esperar a Jesús. Como si fueran dioses: ´Yo puedo arreglar esto solo». Y eso termina mal, termina sin un nombre, sin esa cercanía, sin esa ciudadanía", concluye el Papa su homilía.