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dimanche 18 janvier 2015

Seis millones de fieles en la misa con el Papa en Manila superan el récord de san Juan Pablo II

Las dos jornadas más intensas de todo el pontificado del Papa Francisco concluyeron el domingo con una misa en el Rizal Park de Manila en la que participaron «de seis a siete millones de personas» según el portavoz del Vaticano. El padre Federico Lombardi añadió que los récords mundiales «se baten en Manila», donde san Juan Pablo II había reunido cinco millones de personas en ese mismo parque en 1995 durante la Jornada Mundial de la Juventud.

Afluencia masiva a pesar del viento y la lluvia

La afluencia de fieles fue masiva a pesar del viento y la lluvia del tifón «Amang», que castigó el domingo la capital después de pasar el sábado por Tacloban. El gigantesco parque Rizal y sus alrededores fueron un mar de ponchos y chubasqueros a causa del tifón que «persigue» al Papa desde el sábado.


La protección civil y la organización han mejorado mucho en los últimos veinte años, por lo que la entrada de los fieles fue muy ordenada y, a pesar del pésimo tiempo, sólo 51 personas necesitaron asistencia médica.


Francisco recorrió dos veces el inmenso parque el el papamóvil y pudo ver que decenas de millares de fieles levantaban en alto pequeñas imágenes del Santo Niño de Cebú, el primer Niño Jesús del archipiélago, cuya fiesta se celebraba precisamente este domingo.En su homilía, el Papa afirmó que «a lo largo de estos días os he escuchado cantar ‘Somos todos hijos de Dios’. Eso es precisamente lo que el Santo Niño nos enseña».


Francisco les dijo también que «Dios creó el mundo como un hermoso jardín y nos pidió que lo cuidásemos. Pero, por el pecado, el hombre ha desfigurado la belleza natural y ha destruido la unidad y la belleza de la familia humana, creando estructuras sociales que perpetúan la pobreza, la ignorancia y la corrupción».


Plan de Dios

El Papa les exhortó a mantener «el plan de Dios para nosotros» sin dejarse engañar por el diablo «que es el padre de la mentira, y esconde sus trampas bajo las apariencias de sofisticación, de ser ‘moderno’ o de ser ‘como todos los demás’».


El papel de San José como protector de Jesús, debe recordar a todos, según el Papa, «la importancia de proteger nuestras familias, la familia de la Iglesia, que es la familia de Dios, y también el mundo, que es la familia humana».


Refiriéndose a los peligros, Francisco afirmó que «por desgracia, en nuestros días, con demasiada frecuencia la familia necesita protección frente a ataques insidiosos y programas contrarios a lo que consideramos verdadero y sagrado, y que es lo más hermoso y noble de nuestra cultura».


Querer y proteger a los niños

En tono positivo y emocionado, el Santo Padre invitó a la inmensa multitud y a todos los filipinos a mantener una actitud favorable a la vida pues «tenemos que ver a cada niño como un regalo al que hay que dar la bienvenida, querer y proteger».


Refiriéndose a un problema que afecta a millón y medio de niños y a varios millones de muchachos en todo el país, el Papa añadió que «tenemos que cuidar también nuestros jóvenes, no permitiendo que les roben la esperanza y les condenen a una vida en las calles».


Al final de la homilía, su despedida de los filipinos fue, como siempre: «Por favor, ¡no os olvidéis de rezar por mí!».


Pero el programa incluía todavía unas palabras de agradecimiento del cardenal Luis Tagle, al final de la misa. El arzobispo de Manila, volvió a conmover a un Papa que se había emocionado casi hasta las lágrimas el sábado en Tacloban con los supervivientes del supertifón Yolanda y el domingo en la Universidad de Santo Tomas de Manila ante la pregunta de una niña de doce años.


Era el último acto público del viaje, y el cardenal Tagle le prometió que «los filipinos rezaremos por usted», que es ya muy afortunado porque «Jesús reza por usted», como le dijo hace dos mil años a San Pedro. Por lo tanto, «sus amados filipinos nos unimos con Jesús para rezar por usted al Padre».


Las palabras de Tagle iban a lo esencial, a la fuente de la inmensa energía que despliega Francisco y que ha contagiado a todo un país, alegrando a millones de personas allí por donde ha pasado. El Papa se conmovió y se lo agradeció con un gran abrazo mientras los fieles rompían en un estruendoso aplauso final.



Un espíritu de valentía, amor y buen juicio

Que nuestras sociedades europeas ya no reconocen a la tradición cristiana como el tejido ético-cultural que sustenta la ciudad común, que esa tradición ya no plasma sus leyes, y que éstas no sólo no la custodian y valoran, sino que en ocasiones atentan directamente contra algunos de sus valores esenciales, es algo que difícilmente se podrá negar a estas alturas. Y eso que hay gente a la que le ha costado reconocerlo, y más aún, aceptarlo. Sin embargo deberíamos acoger este dato con la serenidad que expresaba Benedicto XVI en el vuelo que le llevaba a su tierra natal, Alemania, cuando comentó del siguiente modo las reacciones contrarias a su visita: “es algo normal que en una sociedad libre y en un tiempo secularizado existan oposiciones a una visita del Papa. Es justo que se exprese, eso forma parte de nuestra libertad y debemos tomar nota de que el secularismo y la oposición al catolicismo son fuertes en nuestras sociedades. Cuando estas oposiciones se manifiestan de modo civil, no hay nada que objetar”.

Cierto, no siempre esa oposición se manifiesta de un modo respetuoso sino todo lo contrario, y entonces es justo que los católicos levantemos la voz y reivindiquemos nuestro derecho de ciudadanía. Pero la cuestión que deseo abordar es otra. Que la situación sea como describía al principio supone, en primer lugar, un desafío para nuestra fe, que sólo puede vivir en relación y diálogo permanente con otros que no la comparten, y que tal vez incluso la combaten. Es un desafío que puede producir vértigo, pero no deberíamos perder de vista la historia (nuestra falta de memoria es proporcional a nuestra debilidad), en la que tantas veces los cristianos han vivido (y viven hoy) en condiciones semejantes, y eso no ha impedido un testimonio límpido de fe, esperanza y caridad. Por otra parte, el comprensible vértigo se ve atemperado por la confianza en que es el Señor quien conduce la historia, así que mala gana de enfadarnos si nos hace pasar por esta circunstancia.


Un caso práctico lo encontramos en el acoso cultural que a veces sentimos por parte de medios de comunicación, legislaciones, e incluso formas de ocio y cultura, que llegan a convertirse a veces en verdaderas agresiones morales. Empecemos por decir que en muchos casos estas expresiones nacen de una radical falta de familiaridad con el cristianismo como vida presente; se alimentan de estereotipos torpes o malvados, pero también de mitos y leyendas, y de experiencias negativas muy profundas de algunas personas. Y haremos bien en no rasgarnos las vestiduras ante todo ello, más bien, es bueno estar dispuestos a “encajar”, a pagar el precio de vivir en una sociedad plural, en la que nuestra fe no goza ya de la protección de la ley ni de la opinión común, y en la que es normal que nuestros símbolos no sean entendidos y nuestras convicciones sean tergiversadas.


Hay aquí una gran provocación para el diálogo misionero, aunque claro, eso exige algo más que atrincherarse y lanzar venablos. Hace falta salir de verdad al encuentro del otro, estando dispuestos a correr el riesgo, a pagar personalmente por la oportunidad de comunicar la belleza y la verdad del cristianismo, dentro de las relaciones que conforman la vida, en el tejido de la ciudad de la que formamos parte y de la que no estamos dispuestos a que nos excluyan, pero tampoco a autoexcluirnos. Esto no significa renunciar a defender el propio derecho a la fama, a la integridad moral o al respeto a personas, símbolos y convicciones. Con la valentía y el buen juicio que aporta la experiencia cristiana (cuando no ha sido adulterada ni reducida) podemos y debemos reivindicar nuestro estatuto de ciudadanía, como hizo Pablo de Tarso ante el tribunal romano, o como hacía Karol Wojtyla frente a los comunistas polacos.


Un caso reciente es el de las caricaturas de la revista satírica Charlie Hebdo, que no se han ocupado sólo del islam, sino también de los cristianos. Debemos estar dispuestos, como todos, a la crítica pública (a veces con razón, otras sin ella) e incluso a recibir la sátira corrosiva que es un rasgo de la cultura deprimida de esta época, que es la nuestra. De ahí a aceptar sin más la agresión gratuita, incluso la blasfemia, va un trecho. Cuando así sucede, los católicos debemos defender nuestro derecho con todos los recursos a nuestro alcance: con la palabra, la denuncia, el debate público y el recurso a las leyes. Puede suceder que nuestra palabra no sea escuchada y que las leyes no nos presten el amparo deseado. Entonces, ¿qué hacer?


Seguiremos diciendo en voz alta que no es justo, que provoca un daño profundo, que es pernicioso para la convivencia. Lo haremos con escrupuloso respeto a los procedimientos democráticos y a la ley, incluso si sostenemos con brío que esa ley es injusta y debe ser cambiada. ¡Esto es verdadera laicidad! Pero además lo diremos sin olvidar que quienes nos agraden son mucho más que el contenido de sus agresiones, están hechos del mismo deseo y de la misma sed que nosotros, y por tanto defenderemos su libertad y su seguridad como si fueran las nuestras, tal como han hecho los católicos franceses estos días. Por otra parte, el modo en que comparecemos en la plaza dice quiénes somos, de qué fuente bebemos y dónde radica nuestra fuerza.


Reconocer esta condición no debe significar recluirse en los cuarteles de invierno y levantar un robusto muro de protección. La fe necesita vivirse al aire libre, de lo contrario muere. Así que la primera tarea de esta hora es vivirla de modo que los hombres y mujeres de nuestra ciudad la puedan encontrar de nuevo en la plaza, en medio de sus quehaceres, de sus gozos, dolores y hasta diversiones. Y no porque gritemos mucho y tengamos influencias sino por su atractivo humano, por la promesa de vida que lleva consigo. Es preciso hacer esto “cuerpo a cuerpo”, como decía plásticamente el papa Francisco, pero también con realismo y paciencia, con un punto de sana ironía, intentaremos comunicar esa promesa a través de obras sociales de diverso tipo y dimensión. Donde se pueda y como se pueda.


Por otra parte, seamos pocos o muchos, influyentes o poco relevantes, no podemos renunciar a aportar la sabiduría del Evangelio a la configuración de una ciudad que sigue siendo nuestra, a pesar de las incomodidades y apreturas que podamos sentir en ella. Y eso significa intervenir en el debate público, dialogar, no encastillarnos, participar en los instrumentos sociales y políticos que existen, naturalmente con nuestra propia identidad. Y no nos hagamos ilusiones, esa identidad no es una coraza ni un parapeto, es algo vivo que necesita alimentarse cada día en la comunión de la Iglesia. Con frecuencia el rédito político-social de esta contribución nos parecerá nimio, prácticamente inútil. Y sin embargo no es verdad. A veces servirá para poner un dique al mal, para suscitar una pregunta, para abrir un resquicio en el búnker al que se refería Benedicto XVI en su discurso al Bundestag. Es curioso: tanto el papa Ratzinger entonces, como recientemente Francisco en Estrasburgo, han sabido hablar desde la fe sin actitudes defensivas, respetando las condiciones de esta hora. Y eso no ha significado perder ninguna eficacia misionera, todo lo contrario. Pues aprendamos de ellos.


© PáginasDigital.es



El cardenal Tagle relata emotivo almuerzo de Papa Francisco con sobrevivientes de tifón Yolanda

El Arzobispo de Manila (Filipinas), Cardenal Luis Antonio Tagle, no pudo esconder la emoción que vivió durante el tercer día del viaje del Papa Francisco a Filipinas, especialmente por la visita a Tacloban, la ciudad más afectada en 2013 por el tifón Yolanda.

En conferencia de prensa, el Cardenal Luis Antonio Tagle indicó que “fue un día completo, aunque sólo pudiéramos estar allí una pocas horas”, refiriéndose a la suspensión de los actos y el regreso del Papa Francisco a Manila debido al endurecimiento del clima en Tacloban, con la amenaza de un tifón.


Recordando el almuerzo de media hora que Francisco compartió con los sobrevivientes del tifón Yolanda, que acabó con la vida de más de 8 mil personas en 2013, el Arzobispo de Manila aseguró que “nunca olvidaré la cara del Santo Padre mientras escuchaba a casa uno”.


Al escuchar los testimonios de personas que habían perdido a sus padres, a su esposo, o hijos, Francisco “sacudía la cabeza, y en algunos momentos gimió, porque estaba sufriendo”.


El Santo Padre estaba tan conmovido, recordó el Cardenal, que cuando este le preguntó si quería decir algo, le respondió “¿y qué podemos decir?”, para luego hablas del “misterio del silencio de los que sufren”.


Inicialmente, dijo el Arzobispo de Manila, Francisco tenía la intención de repetir el mensaje central de la homilía que pronunció en la Misa, pero incluso él mismo quedó en silencio. “Nadie comía y por eso el Papa les decía: '¡Come, come!'”, dijo.


En el diálogo con la prensa, el Cardenal Tagle expresó su esperanza de que el testimonio de la fuerza del mensaje evangélico de la solidaridad, la misericordia y el perdón haya llegado a través de la Misa, transmitida por televisión.


Parte de su emoción, dijo, fue porque “la gente pudo soportar la lluvia y los fuertes vientos por amor”.


El Cardenal reveló que el Papa saludó también a los habitantes de otras zonas que han experimentado otros tipos de desastre. “Saludamos a gente normal que no pudo venir a la misa pero que se quedaron en las calles esperando toda la noche y estaban mojados; incluso los niños no tenían miedo a enfermar”, dijo.


El Arzobispo de Manila también compartió que el Papa no quiso resguardarse de la lluvia y cambiar el papamóvil descubierto por otro auto, aunque sí recibió un chubasquero que le ayudó a soportar mejor la lluvia, incluso durante la celebración de la Misa.


Lo fieles que asistieron a ella también recibieron uno que les repartieron los organizadores.


Refiriéndose al posible cansancio del Papa Francisco, el jefe de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, indicó que “nuestra experiencia es que tiene una energía increíble y una buena capacidad de recuperarla con dos horas de descanso”.


Lombardi apuntó que a veces se han cancelado pequeñas actividades en Roma porque el Papa dice que no haría un buen servicio a la gente si está tan cansado. En esos casos, dijo, “se cancela, descansa, y comienza de nuevo”.


“Siempre nos sorprende que un hombre de su edad puede hacer lo que está haciendo, en casa y en el extranjero”, dijo el P. Lombardi, y recordó que en el viaje a Corea del Sur en agosto de 2013 le preguntó al respecto y le dijo que “es la gracia de la oficina”.


Si Dios le da una carga, también le da lo que necesita para hacerlo”, señaló el P. Lombardi.



Queman varias iglesias en Níger en protesta por las caricaturas de «Charlie Hebdo»: 10 muertos

Al menos cinco personas han muerto en Níger este sábado en los disturbios por las protestas contra la publicación de las caricaturas de Mahoma en periódicos y revistas occidentales, según el último balance de las autoridades, con lo que ya son diez los muertos confirmados en dos días de violencia.

La Policía ha empleado gases lacrimógenos contra los grupos de jóvenes que han lanzado piedras contra los agentes, saqueado comercios e incendiado varias iglesias de la capital, Niamey, pese a que las autoridades han prohibido las movilizaciones, convocadas por eruditos islámicos. Una comisaría ha sido atacada y al menos dos coches de la Policía han sido incendiados.


«Han ofendido a nuestro profeta, Mahoma, eso es lo que no nos gustan», ha explicado uno de los participantes en las manifestaciones, Amadou Abdoul Ouahab.


Siete iglesias incendiadas

Siete iglesias han sido quemadas este domingo en nuevos enfrentamientos desatados en Niamey, capital de Níger, provocados por la publicación de nuevas caricaturas del profeta Mahoma. En esta nueva jornada de protesta que aún continúa, un número indeterminado de personas fueron heridas por los enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas del orden que procedieron al uso de gases lacrimógenos.


La embajada de Francia en Níger pidió a sus nacionales aumentar la vigilancia y no salir a la calle. Los manifestantes incendiaron la casa familiar del ministro de Exteriores nigerino, Mohamed Bazoum, y presidente del Partido Nigerino Para La Democracia y el Socialismo que está actualmente en el poder, sin aparentemente causar víctimas mortales.


Medios privados nigerinos informaron sobre la detención de cinco ulemas, pero ninguna fuente oficial lo confirmó. También varias tiendas de venta de bebidas alcohólicas, locales de juego de azar, dos vehículos de policía y neumáticos fueron incendiados lo que provocó nubes de humo visibles desde varios puntos de la ciudad.


Postura del presidente

El presidente, Mahamadou Issoufou, ha explicado que los cinco muertos eran civiles. Cuatro de ellos muerieron en bares o iglesias incendiados. Además, Issoufou ha anunciado la apertura de una investigación para hallar a los responsables de la violencia para que sean castigados.


"Quienes saquean inmuebles religiosos y los profanas, quienen persiguen y asesinan a cristianos compatriotas o extranjeros que viven en nuestro país, no han entendido nada del islam", ha afirmado en un discurso televisado.


Sin embargo, Issoufou ha asegurado compartir el malestar de los musulmanes por la publicación de las caricaturas. Para el presidente nigerino, la libertad de expresión no debe implicar libertad par ainsultar las creencias religiosas.


Issoufou participó en la manifestación del pasado domingo en París junto al presidente francés, François Hollande, y decenas de dirigentes mundiales más para condenar el atentado contra la redacción de la revista satírica 'Charlie Hebdo', en el que murieron doce personas asesinadas por dos yihadistas.



samedi 17 janvier 2015

10 razones prácticas y no religiosas para decir no a las relaciones sexuales en el noviazgo

La pureza y la castidad parecieran ser virtudes pasadas de moda. La crisis de valores ha hecho que muchos jóvenes vean el sexo como centro del noviazgo.

A los hombres se les considera “ganadores” y a las mujeres “experimentadas”, mientras que al que se conserva en castidad se le toma como un mojigato, incapaz sexual o reprimido por la Iglesia.


Sin embargo, la realidad es totalmente contraria. Conozcamos 10 razones para promover entre nuestros jóvenes la abstinencia sexual.


1. Ayuda a tener una buena comunicación en el noviazgo.

Cuando una pareja de novios vive la abstinencia sexual, su comunicación es buena porque no se centran solamente en el placer, sino en la alegría de compartir puntos de vista y vivencias; además, sus conversaciones son más profundas.


Por el contrario, la intimidad física es una forma fácil de relacionarse, pero eclipsa otras formas de comunicación. Es un modo de evitar el trabajo que supone la verdadera intimidad emocional, como hablar de temas personales y profundos y trabajar en las diferencias básicas que hay entre ambos.


2. Crece el lado amistoso de tu relación.

La cercanía física pueden llevar a que los adolescentes piensen que están emocionalmente cercanos, cuando en realidad no lo están. Una relación romántica consiste esencialmente en cultivar una amistad, y no hay amistad sin conversación y sin compartir intereses. La conversación personal crea lazos de amistad, y ayuda a que uno descubra al otro, que conozca sus defectos y sus cualidades.


Algunos jóvenes se dejan llevar por las pasiones y cuando se conocen en profundidad, se desencantan. Y no se conocieron porque no llegaron a ser amigos, sino “novios con derechos”.


3. Hay mejor relación con los padres de familia de ambos.

Cuando el hombre y la mujer se respetan mutuamente, maduran su cariño y mejoran la amistad con los padres de ambos. Generalmente, los padres de familia prefieren que sus hijos solteros vivan la continencia sexual, y se sienten preocupados si saben que están sexualmente activos sin ser casados.


Cuando una pareja sabe que debe esconder sus relaciones sexuales, crece en ellos la culpa y el estrés. Los novios que deciden esperar se relacionan más cordialmente con los padres de familia propios y de la pareja.


4. Te sientes más libre para cuestionar si ese noviazgo te conviene.

Las relaciones sexuales tienen el poder de unir a dos personas con fuerza, y pueden prolongar una relación poco sana basada en la atracción física o en la necesidad de seguridad. Una persona se puede sentir “atrapada” en una relación de la cual quisiera salir pues en fondo no la desea, pero no encuentra la salida.


Una persona que no tiene relaciones sexuales puede romper con mayor facilidad el vínculo afectivo que lo ata al otro, pues no ha habido una intimidad tan poderosa en el aspecto físico. Además, si llega a haber un embarazo, las personas no se sienten tan libres de decidir si se separan, se casan, se ponen a trabajar, etcétera.


5. Se fomenta la generosidad contra el egoísmo.

Las relaciones sexuales en el noviazgo invitan al egoísmo y a la propia satisfacción, inclinan a sentirse en competencia con otras personas que puede resultarle más atractivas a la propia pareja. Se fomenta la inseguridad y el egoísmo, ya que al empezar a entrar en intimidades la tendencia es pedir más y más.


6. Hay menos riesgo de abuso físico o verbal.

El sexo fuera del matrimonio se asocia a la violencia y a otras formas de abuso. Por ejemplo, se da más del doble de agresión física entre parejas que viven juntas sin compromiso, que entre las parejas casadas. Hay menos celos y menos egoísmo en las parejas de novios que deciden posponer las relaciones sexuales que en las que se dejan llevar por las pasiones.


7. Aumenta el repertorio de modos de mostrar afecto.

Los novios que vive la abstinencia encuentran detalles nuevos para mostrar afecto; cuenta con inventiva e ingenio para pasarla bien y demostrarse mutuamente su interés. La relación se fortalece y tienen más oportunidad de conocerse en cuanto a su carácter, hábitos y en el modo de mantener una relación.


8. Hay más posibilidades de triunfar en el matrimonio.

Las investigaciones han demostrado que las parejas que han cohabitado tienen más posibilidades de divorciarse que las que no han cohabitado. [Un repaso a los estudios sobre esto AQUÍ en ReL]


9. Si decides “romper” esa relación, dolerá menos.

Los lazos que crea la actividad sexual por naturaleza, vinculan fuertemente, entonces, si hay una ruptura, se intensifica el dolor que produce la ruptura por los vínculos establecidos. Cuando no se han tenido relaciones íntimas, y deciden separarse, la separación es menos devastadora.


10. Te sentirás mejor como persona.

Los adolescentes sexualmente activos frecuentemente pierden autoestima y admiten vivir con culpas. Cuando deciden dejar de lado la intimidad física se sienten como nuevos y crecen como personas. Además, mejoran su potencial intelectual, artístico y social, al poner toda esa energía creativa en desarrollar sus talentos.



Acaba de ser enterrado


Hoy ha sido enterrado el sacerdote diocesano don Juan Párraga Barranco, natural del pueblo de Mengibar.

Estudió en el Seminario diocesano, siendo ordenado en la Capilla Mayor del mismo edificio.


Anduvo por diversas parroquias, resaltando la de Ibros y San Pedro de Torredonjimeno. Jubilado vivía en Baeza, en cuya catedral ha sido el funeral de entierro.


Descanse en paz don Juan


Tomás de la Torre Lendínez




vendredi 16 janvier 2015

Cáritas es eclesial


De la secularización interna de la Iglesia, pocas cosas se libran: un espíritu de postmodernidad exige desacralizarlo todo, olvidar la propia identidad, relegar lo católico al silencio y ofrecer una propuesta filantrópica, de un genérico "amor", de un servicio social, de una ayuda, sin que se vea su conexión real ni con el Don de la Caridad ni con la Iglesia misma. En la liturgia esta expresión de la secularización está clarísima, y muchísimas veces la hemos abordado, pero también hay otras dimensiones de la vida católica que están afectadas; entre ellas, también Cáritas.



Cáritas, nada más hay que ver bien su nombre, es la prolongación de la Cáritas sobrenatural, del Amor de Dios entregado, que la Iglesia recibe y luego comunica a todos santificando en la liturgia, evangelizando en la predicación y catequesis, acompañando a los enfermos, sirviendo a los necesitados. Son todas áreas de la vida de la Iglesia irrenunciables, y prestamos un mal servicio a la verdad, cuando, con mentalidad secularizada, olvidamos todo y centramos el para qué sirve en la Iglesia en un simple "ayudar a los pobres"; mal servicio prestamos cuando, olvidando la originalidad del cristianismo, la reducimos a las prestaciones sociales y servicios asistenciales que la Iglesia realiza. ¿Acaso la Iglesia es simplemente una ONG más?


Ya Benedicto XVI, en su primera encíclica, puntualizaba estos aspectos que es bueno recordarlos. Ninguna ideología (y sabemos que hay "teologías" que son "ideologías") puede guiar la acción caritativa de la Iglesia:



"Por lo que se refiere a los colaboradores que desempeñan en la práctica el servicio de la caridad en la Iglesia, ya se ha dicho lo esencial: no han de inspirarse en los esquemas que pretenden mejorar el mundo siguiendo una ideología, sino dejarse guiar por la fe que actúa por el amor (cf. Ga 5, 6). Han de ser, pues, personas movidas ante todo por el amor de Cristo, personas cuyo corazón ha sido conquistado por Cristo con su amor, despertando en ellos el amor al prójimo" (n. 33).



Nace del amor de Cristo, buen samaritano, y forma parte de la naturaleza de la Iglesia misma:





"La Iglesia es una de estas fuerzas vivas: en ella late el dinamismo del amor suscitado por el Espíritu de Cristo. Este amor no brinda a los hombres sólo ayuda material, sino también sosiego y cuidado del alma, un ayuda con frecuencia más necesaria que el sustento material. La afirmación según la cual las estructuras justas harían superfluas las obras de caridad, esconde una concepción materialista del hombre: el prejuicio de que el hombre vive « sólo de pan » (Mt 4, 4; cf. Dt 8, 3), una concepción que humilla al hombre e ignora precisamente lo que es más específicamente humano" (n. 28).



Algo que no debemos olvidar, sino potenciar, es la identidad cristiana de cada uno de los miembros de Cáritas. El amor de Cristo es su motor, y la Iglesia su hogar, su familiar; trabajan y sirven en la comunión de la Iglesia, ayudando, colaborando, a las necesidades de quien sufre, sabiendo que es la Iglesia, y Cristo mismo por medio de él, quien opera por medio de Cáritas:



"la mejor defensa de Dios y del hombre consiste precisamente en el amor. Las organizaciones caritativas de la Iglesia tienen el cometido de reforzar esta conciencia en sus propios miembros, de modo que a través de su actuación —así como por su hablar, su silencio, su ejemplo— sean testigos creíbles de Cristo" (n. 31).



Cáritas tiene su cometido propio prolongando el amor de Cristo, pero libre de partidos e ideologías; no es su fin ni su ámbito el cambio de estructuras o las manifiestos reivindicativos con el lenguaje mundano. Es otra su órbita:



"La actividad caritativa cristiana ha de ser independiente de partidos e ideologías. No es un medio para transformar el mundo de manera ideológica y no está al servicio de estrategias mundanas, sino que es la actualización aquí y ahora del amor que el hombre siempre necesita" (n. 30 b).



Más claro aún, si cabe, es un discurso dirigido a la Cáritas Internacional, buscando reforzar la identidad católica de Cáritas, tan diluida muchas veces, por desgracia, en lenguajes secularizados o con documentos con análisis y una visión un tanto apartada del Magisterio. Si el discurso del Papa está dirigido a Cáritas Internacional, bien se puede luego aplicar a Cáritas nacional, diocesana y parroquial. Desde luego es una lección sublime del Papa poniendo en claro aspectos en ocasiones diluidos:



"Caritas Internationalis es distinta de otras agencias sociales porque es un organismo eclesial, que comparte la misión de la Iglesia. Esto es lo que los Pontífices han querido siempre y esto es lo que vuestra Asamblea General debe afirmar con fuerza. En ese sentido, hay que observar que Caritas Internacionalis está constituida fundamentalmente por varias Caritas nacionales. A diferencia de tantas instituciones y asociaciones eclesiales dedicadas a la caridad, las Caritas tienen un rasgo distintivo: pese a la variedad de formas canónicas asumidas por las Caritas nacionales, todas son una ayuda privilegiada para los obispos en su ejercicio de la caridad. Esto comporta una especial responsabilidad eclesial: la de dejarse guiar por los Pastores de la Iglesia. Desde el momento que Caritas Internationalis tiene un perfil universal y está dotada de personalidad jurídica canónica pública, la Santa Sede tiene el deber de seguir su actividad y de vigilar para que, tanto su acción humana y de caridad como el contenido de los documentos que difunde, estén en plena sintonía con la Sede Apostólica y con el Magisterio de la Iglesia, y para que se administre con competencia y de modo transparente. Esta identidad distintiva es la fuerza de Caritas Internationalis, y es lo que hace su actividad particularmente eficaz.


Además, quisiera subrayar que vuestra misión os lleva a desarrollar un importante papel en el plano internacional. La experiencia que habéis adquirido en estos años os ha enseñado a haceros portavoces ante la comunidad internacional de una sana visión antropológica, alimentada por la doctrina católica y comprometida en la defensa de la dignidad de cada vida humana. Sin un fundamento transcendente, sin una referencia a Dios creador, sin la consideración de nuestro destino terreno, corremos el riesgo de caer en manos de ideologías dañinas. Todo lo que decís y hacéis, el testimonio de vuestra vida y de vuestras actividades, son importantes y contribuyen a promover el bien integral de la persona humana. Caritas Internationalis es una organización que tiene el papel de favorecer la comunión entre la Iglesia universal y las Iglesias particulares, como también la comunión entre todos los fieles en el ejercicio de la caridad. Al mismo tiempo, está llamada a ofrecer su propia contribución para llevar el mensaje de la Iglesia a la vida política y social en el plano internacional. En la esfera política – y en todas aquellas áreas que se refieren directamente a la vida de los pobres– los fieles, especialmente los laicos, gozan de una amplia libertad de acción. Nadie puede, en materias abiertas a la discusión libre, pretender hablar "oficialmente" en nombre de todos los laicos o de todos los católicos (cf. Con. Ecum. Vat. II, Gaudium et Spes, 43; 88). Por otro lado, cada católico, en verdad cada hombre, está llamado a actuar con conciencia purificada y con corazón generoso para promover de manera decidida aquellos valores que he definido a menudo como "no negociables"" (Disc. a Cáritas Internationalis, 27-mayo-2011).



¿No os parece que hay mucho que revisar, reajustar?


¿No os parece que esa identidad católica nacerá cuando todos y cada uno de los miembros de Cáritas cultiven una intensa espiritualidad y vida interior, oración y sacramentos?


¿No os parece que, por su vinculación, quienes trabajan tan bien en el campo de la Caridad, serán los primeros en cultivar una vida eucarística, potenciar la adoración al Santísimo, porque de ahí nacerá la verdadera Caridad y la mirada de amor a cada hombre necesitado?