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jeudi 15 janvier 2015

«Me despidieron de un hospital católico por defender la vida»: los abortos del Hospital de Sant Pau

Montserrat Balsells, «católica activista», como ella misma se define, nunca imaginó que sería «señalada» y «discriminada» por sus creencias religiosas en un hospital participado por la Iglesia.

Esta técnico de rayos X, contratada para suplencias con regularidad desde 2009 en el hospital de Sant Pau de Barcelona, en cuyo patronato está representado el Arzobispado de Barcelona, mantiene una cruzada contra el centro barcelonés desde que, según denuncia, en julio de 2013 «perdió el trabajo por defender la vida».


Madre de cuatro hijos, actualmente sin pareja y con el único ingreso de su empleo, la trabajadora se vio en la calle después de trabajar casi cinco años en el hospital, justo cuando le habían avanzado que tenía muchos números para acceder a una plaza fija.


«Reconocieron que no tenían quejas profesionales debido a mi buena predisposición para realizar todo lo que se me encargaba y por mi forma de trabajar, pero me echaron a la calle», dice la trabajadora en declaraciones a ABC. Alega que tras su despido hay «motivos estrictamente personales».


La técnico de rayos X, contratada para realizar mamografías en el Servicio de Radiodiagnóstico del hospital, se había mostrado en numerosas ocasiones en contra de que en el centro, participado por la Iglesia catalana, se realizaran abortos, tal como había comprobado en persona.


Según denuncia, había elevado su queja al Arzobispado de Barcelona, que forma parte de la Muy Ilustre Administración (MIA) del hospital, órgano rector del mismo, aunque obtuvo poca respuesta.


«Hacían chistes conmigo»

Fue, como consecuencia de este activismo «pro vida», según afirma, cuando empezó la campaña de acoso y desprestigio hacia ella por parte de sus superiores y de algunos de sus compañeros.


Montserrat Ballsells se sentía discriminada por sus colegas profesionales, que le hacían constantemente bromas con sus convicciones. «Siempre hacían chistes conmigo. Era consciente de que se mofaban de mí», denuncia la trabajadora. Esa actitud y algunas acciones, que ella interpreta como discriminatorias por parte de sus jefes, la llevaron a dejar de frecuentar el «office», lugar de encuentro con sus colegas en los momentos de descanso, y a distanciarse de ellos. «Se reían de la Iglesia y decían cosas realmente ofensivas para molestarme. Me provocaban cuando yo solo defendía mi fe», añade Montserrat.


Una baja por «mobbing»

Esa hostilidad hacia su persona, que recogió en un diario personal («Diario del Sant Pau»), que ella misma redactó entre el 9 de marzo y el 31 de julio de 2012, la condujo a tener que pedir ese verano una baja de casi un mes.


Cansada de este trato, la empleada reclamó al centro que abriera un expediente para constatar su denunciado acoso.


«Iban a por mí. Pocos me hablaban ya en el servicio. Me hacían claramente “mobbing ”», dice angustiada Montserrat mientras recuerda la situación.


Del informe encargado por el Sant Pau, consultado por este diario, se desprende que hay una percepción real de acoso y discriminación por parte de la trabajadora, aunque no hay constatación de esa realidad con hechos documentados. No obstante, el informe deja clara la falta de eficacia del centro a la hora de abordar esta situación. Constata también la profesionalidad de la denunciante, de la que también dan fe sus superiores.


El informe del Sant Pau no satisfizo a la trabajadora, por lo que decidió llevar su caso ante la inspección laboral.


«Llamaron a declarar solo a mis jefes y a personas que estaban claramente en mi contra. Todo el mundo lo sabe. Fue un informe a medida. Pagado por el centro para que no les resultara incómodo», asegura. Igual opinan los representantes de prevención laboral que la ampararon en el proceso.


La dirección general de la Inspección de Trabajo expidió un informe similar en el que instaba al centro a resolver de manera más solvente y eficaz estas situaciones, aunque no entró en el fondo de la cuestión. La autoridad laboral invitó a los responsables del centro a buscar una salida a la empleada, dada su complicada situación personal, con cuatro hijos a su cargo.


Tras ese informe solo consiguió tres sustituciones a través del hospital, en total dos meses de trabajo. Una de tres semanas de duración, en agosto de 2013 (un mes después de que le anularan su relación con el hospital), otra de una semana en septiembre, y una última de un mes el pasado verano de 2014. Todas ellas en un ambulatorio adscrito al centro pero fuera de sus instalaciones.


Solo 1.800 euros en dos años

En total, esas sustituciones le han reportado 1.800 euros (unos 900 por los contratos de verano de 2013 y otros 900 por la última suplencia).


«En un año y medio he tenido que vivir con eso y mantener a mis cuatro hijos», dice Montserrat.


Ahora, un año y medio después de este episodio, su situación es dramática.


Con un crédito pendiente que pidió para poder financiar los estudios de dos de sus hijos, y unos gastos fijos de casi 2.000 euros mensuales (solo 700 son para cubrir la carrera de su hija y otros 114 para el master de otro de sus vástagos), Montse sobrevive desde hace meses gracias a la caridad de los vecinos y se ha visto obligada a pedir ayuda a los Servicios Sociales.


Según denuncia, el hospital decidió, rompiendo la dinámica de los últimos años «de forma inexplicable», no renovarle la suplencia. Las causas, según arguye, «no son laborales» sino que la decisión se debió a que se había posicionado en varias ocasiones en contra de que en el centro se practicaran abortos y porque creen que ella acudió a la prensa para denunciar esta situación. Su caso coincidió, de manera casual, con la denuncia realizada por ABC de la práctica de Interrupciones Voluntarias de Embarazo (IVEs) en el centro.


«Recortamos las suplencias»

El hospital de Sant Pau, con el que ha contactado ABC, mantiene que decidió no renovar el contrato a la empleada porque cambió la política de contratación, reduciendo las suplencias y encargándoselas a aquellas personas que tuvieran más antigüedad. «No es nada personal, como su caso hay una veintena», indicaron. Un miembro del comité de empresa, que tiene acceso a la contratación y que le amparó en todo su periplo de denuncia, así como otros trabajadores del centro con los que ha contactado este diario, desmienten la versión del Sant Pau.


También contradice esa versión oficial las conclusiones del propio informe de la Inspección de Trabajo. En el documento se indica que «desde que finalizó el contrato de la trabajadora se han realizado al menos 57 contratos de su categoría, de los cuales 40 se han otorgado a cuatro personas –una persona acumula varios contratos– que iniciaron su relación laboral con el hospital después de la señora Balsells». La citada miembro del comité constata con datos que facilita a este diario esta realidad.


«Se la pudo reubicar»

Ella y otros trabajadores del hospital están convencidos de que ha habido un trato discriminatorio. «Si hubiera pertenecido a un colectivo que gozara de más sensibilidad social el caso no hubiera llegado tan lejos», aseguran las citadas fuentes. Varias integrantes del comité de empresa, entre ellas la delegada de prevención laboral que la acompañó en todo su periplo de denuncias, aseguran que «el centro tuvo posibilidades de reubicarla dentro del hospital pero no lo hizo».


«Tardé en denunciarles porque me dieron esa suplencia corta para taparme la boca. Siempre me llegaban voces de que me recolocarían, pero nunca llegó nada», dice la trabajadora. Su situación se ha agravado esta semana con el fin de la prestación de desempleo que recibía.


«He pasado las navidades gracias a la ayuda de mis vecinos. He tenido que acudir a ellos, incluso para comprar papel higiénico», confiesa avergonzada.


Al acabar la entrevista, esta redactora topa con una de las vecinas de su finca, Esperanza. «Cuídala bien, que es muy buena persona», indica. Ella y el resto de miembros de la escalera llevan meses perdonándole las deudas a la comunidad.



Francisco visitó un templo budista cerca de Colombo: fue un acto no previsto en el programa

El evento estaba fuera de programa. El Papa Francisco decidió visitar el miércoles 14 de enero por la tarde un templo budista situado cerca de Colombo en Sri Lanka.

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi, informó a los periodistas que el Santo Padre visitó el templo del máximo líder budista, Banagala Upathissa, cerca de Colombo, porque “quería demostrarle su amistad y su actitud positiva”.


Según indicó el P. Lombardi, el Papa fue bien recibido e invitado a realizar una breve visita al palacio, que se se desarrolló dentro de una atmósfera amigable y que duró 20 minutos.


[El budismo es la religión del 77% de los habitantes de Sri Lanka. NdReL]


Upathissa, Presidente de la Sociedad Mahabodhi de Sri Lanka, dirigió la visita, cuya parte más importante se centró en la estatua de Buda y las estatuas de dos hombres.


Junto a otros monjes, Upathissa invitó al Papa Francisco a conocer un elemento importante de la religión budista: la “estupa”, que consiste en una especie de relicario que sirve para contener cenizas y cuyo origen está relacionado con los antiguos monumentos funerarios.


Los monjes explicaron al Papa que la estupa solo se abre una vez al año para una ocasión especial, por lo que hicieron una oración cantando y la abrieron por unos instantes para él.


“Durante la oración el Papa escuchó en silencio y con atención y después le abrieron la estupa. En su interior descansaban las reliquias de dos hombres santos”, señaló el P. Lombardi.



En la recepción del templo budista y para sorpresa de muchos había una gran foto donde aparecía el Papa Emérito Benedicto XVI en un pasado encuentro interreligioso celebrado en el Vaticano junto al mismo líder budista, Upathissa.


En este sentido, dijo el P. Lombardi, “el diálogo interreligioso es una realidad... estas prácticas se están desarrollando y esta visita es un ejemplo de ello”.


Por su parte, el sacerdote esrilanqués Cyril Garmeni Fernando explicó a los periodistas que en Sri Lanka es normal visitar los templos de otras religiones e invitarlos a visitar las parroquias cristianas.


“Ese es un mensaje fuerte para nuestro pueblo, no sólo para los católicos, sino que manda un mensaje de buena voluntad al resto de religiones . Así que estamos muy agradecidos por esto también, está muy bien, es un gesto muy fuerte”, concluyó el Padre Cyril.



Ola de críticas en el mundo musulmán por la nueva portada de Charlie Hebdo con caricatura de Mahoma

El mundo musulmán, tanto en su rama mayoritaria suní como en la minoritaria chií, reaccionó negativamente a la publicación este miércoles del último número del semanario satírico francés "Charlie Hebdo" por considerar ofensiva la caricatura del profeta Mahoma que publica en portada.

"Charlie Hebdo" volvió a los kioscos con una portada en la que se ve a Mahoma entristecido y derramando una lágrima mientras muestra el eslogan "Je Suis Charlie" (Yo soy Charlie), rematado por el titular "Está todo perdonado".


Al cumplirse una semana del atentado yihadista cometido por los hermanos Said y Cherif Kouachi, que asesinaron a doce personas en la sede y a las puertas de "Charlie Hebdo", la revista ha lanzado una tirada histórica que se agotó en pocos minutos y que se reproducirá durante dos semanas hasta alcanzar los cinco millones de ejemplares.


Sin embargo, en el mundo musulmán no parece haber sido bien entendida la amarga humorada con la que los supervivientes de la revista parecen, por un lado, perdonar a sus agresores, y, por otro, emiten un mensaje de acercamiento a los musulmanes.


"Rechazamos insultar"

El muftí de Jerusalén, la máxima autoridad musulmana de la ciudad santa, Mohamed Husein, lamentó la nueva portada de "Charlie Hebdo" y recalcó que este tipo de caricaturas "deben terminar".


En unas declaraciones por teléfono a Efe, el muftí manifestó que el islam "rechaza la personificación del profeta Mahoma".


"Rechazamos la violencia contra cualquier persona pero también insultar a nuestro profeta con dibujos que ponen palabras en su boca".


"Respetamos la vida humana y estamos en contra de cualquier forma de violencia contra las personas, pero estos dibujos deben acabar", concluyó.


La institución religiosa de Al Azhar, la más prestigiosa del islam suní y con sede en El Cairo, llamó a los musulmanes a "ignorar las caricaturas ofensivas" del profeta Mahoma que publica el semanario francés.


En un breve comunicado, Al Azhar, que condenó en su momento el atentado contra la revista satírica, criticó "esta imaginación enferma" que viola las restricciones morales y civilizadas.


Este martes, la institución egipcia "Dar al Iftá" o Casa de las Fetuas advirtió de que esta publicación supone "una provocación injustificada de los sentimientos de los musulmanes en todo el mundo, que respetan y aman a su profeta".


"Respeto a lo sagrado"

Irán, el país de mayor influencia en el islam chií, calificó de "insultante" la portada de "Charlie Hebdo", según la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Marzie Afjam.


"El respeto a las creencias y a lo sagrado de las religiones divinas es un principio aceptado y se espera que los líderes europeos respeten este principio", dijo Afjam en declaraciones difundidas por la agencia oficial IRNA.


Afjam apostilló que "el abuso de la libertad de expresión en Occidente no es aceptable y debe prevenirse", y agregó que "muchos pueblos están pagando por las erróneas políticas de Occidente".


Por su parte, el grupo chií libanés Hizbulá (estrechamente vinculado a Irán) afirmó que la nueva portada de "Charlie Hebdo" contribuye "a apoyar el terrorismo, el extremismo y a los terroristas".


"Ese trabajo es inaceptable y no se puede justificar bajo ninguna consideración", añadió el grupo libanés en un comunicado.


El texto considera que la representación de Mahoma a través de estas viñetas es una "gran provocación al sentimiento de más de 1.500 millones de musulmanes de todo el mundo".


El pasado 9 de enero, el líder de Hizbulá (grupo chií), Hasán Nasralá, condenó el atentado que causó 12 muertos en París y afirmó en un discurso que los grupos takfiríes (radicales suníes) "perjudicaron más al profeta (Mahoma) que las caricaturas hechas de él".


En Turquía, pixelado

Un tribunal de la ciudad turca de Diyarbakir prohibió difundir la portada del nuevo número de "Charlie Hebdo", según informó el diario "Hürriyet".


Aunque los diarios turcos islamistas y los más cercanos al Gobierno han pixelado o difuminado la cara de Mahoma, varios otros, como el izquierdista "Birgün", la publicaron sin retoques.


El diario "Sabah", uno de los más cercanos al gobierno turco (controlado por el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo, AKP), criticó a cuatro medios que difundieron en su edición digital "estas insolentes caricaturas".


El Parlamento afgano condenó por "blasfemo" el nuevo número de "Charlie Hebdo".


En una resolución, la cámara baja de la Asamblea Nacional de Afganistán pidió al mundo occidental que evite cualquier tipo de "blasfemia" al amparo de la libertad de expresión, según el texto leído por un portavoz parlamentario, Salih Mohamed Saljoqi.


"Queremos que los líderes de los países occidentales eviten la publicación de materiales blasfemos, particularmente de caricaturas del profeta Mahoma", agregaron los diputados en dicho texto.



«Je suis chrétien, seulement» (Yo soy cristiano, solamente)

Es una ventana que muestra un horizonte oscuro, como cambiando los contornos de la esperanza por los trazos de la tristeza. Sus brumas nos imponen un rictus de preocupación, y en algunos casos un razonable miedo y sobresalto. ¿Qué cuadro nos dibuja este momento tras nuestro cristal blindado cuando nos asomamos al ventanal de estos días? Que la vida es vulnerable. Mucho. Que no hay paraguas atómico ni medidas de seguridad ante gente que decide segarte la vida si no te pliegas a sus dictámenes y credos. En nombre de un dios inexistente que se les aparece en el fantasma de su fanatismo para pedirles que maten al infiel a sangre fría o a sangre caliente, se alejan del verdadero Dios clemente y misericordioso, un Dios que no odia lo que Él ha creado y que siempre es amigo del hombre, como dice la Biblia.

Por eso no hay fisura en la condena que tantos hemos hecho ante este último atentado contra la vida que ha asesinado vilmente a unas personas, independientemente de lo que ellas pensasen, creyesen, escribieran o dibujasen. La vida vale más que todo eso, es más sagrada que todo eso, motivo por el cual «eso» (lo que piensan, creen, escriben o dibujan) es menos importante, tan infinitamente inferior que jamás legitima que por ello te puedan asesinar.


Pero dicho esto, deberíamos abrir una reflexión sobre la indignación dolida de nuestro herido occidente ante este ataque por parte de unos extremistas radicales. La revista francesa L’homme nouveau ha publicado un artículo sereno, lúcido y valiente por firmarlo contracorriente cuando estábamos en el punto álgido de la tragedia de los asesinatos de París en estos días. Frente al eslogan que ha sido repetido por doquier como un mantra, esta otra revista francesa ha dicho lo siguiente:


«Yo no soy Charlie: la libertad de expresión y la libertad de prensa no dan derecho a insultar, despreciar, blasfemar, a pisotear o burlarse de la fe o de los valores de los ciudadanos, ni a atacar de modo sistemático a las comunidades musulmana o cristiana. No, yo no soy Charlie y nos choca ver a Mahoma como una boñiga con turbante o a Benedicto XVI sodomizando niños. No es cuestión de tolerancia o librepensamiento: el insulto es una violencia. Charlie murió por haber minimizado los riesgos del Islam radical. Pensó que por vivir en un país cristiano podía insultar de forma segura. Yo no soy Charlie, pero soy cristiano. No he pensado ni por un solo instante que tenían que morir, o que habían encontrado lo que merecían. Paz a sus almas y que Dios les acoja, si ellos quieren, en su misericordia. Pero yo no soy Charlie».


Yo sólo soy cristiano. Por eso condeno esta matanza, al tiempo que leo con agrado a los que tienen la lucidez de condenar los execrables atentados que han acabado con estas vidas, y tienen la libertad de denunciar también la violencia que entraña siempre el insulto, el desprecio, la mofa, la ridiculización, la blasfemia, todo lo que injustamente hiere hasta la ofensa los sentimientos y las creencias de las personas que los tienen y las profesan, porque esto a su modo también es violencia.


Hay gente que está siendo asesinada por estos fanáticos extremistas por tener sencillamente un nombre cristiano, una fe cristiana, una vida cristiana. En Siria, Afganistán, Nigeria, Libia… matan a cristianos, secuestran a niñas cristianas, expulsan a cristianos de su tierra, roban sus casas y sus iglesias, sin que casi nadie de Occidente lo denuncie, ni se hagan conjuras intergubernamentales, ni se convoquen manifestaciones callejeras, ni se lloren a los que inocentes de toda provocación y ofensa, son masacrados sencillamente por ser diferentes, por ser cristianos sin serlo contra nadie.



mercredi 14 janvier 2015

Pontifica America Latina

Confirmaciones y Nombramientos del Papa en la Pontificia Comisión para América Latina

La CAL es un órgano de la Curia Romana fundado el 21 de abril de 1958 por el Papa Pío XII para dedicarse a América Latina. Es el único dicasterio de la curia romana específicamente dedicada una región del mundo. Esta Comisión supervisa los trabajos, coordina y apoya el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

(RV).- El Papa Francisco ha adoptado las siguientes medidas en la Pontificia Comisión para América Latina:

- ha confirmado Presidente al Cardenal Marc Ouellet;

- ha confirmado Secretario al Profesor Guzmán Carriquiry;

- ha nombrado Consejero a Monseñor Lorenzo Baldisseri, Arzobispo titular de Diocleziana, Secretario General del Sínodo de los Obispos;

- ha confirmado como consejeros a los Cardenales: Antonio Cañizares Llovera, William Joseph Levada, Leonardo Sandri, Francesco Monterisi; y a los Monseñores: Jean Louis Brugués, José Horacio Gómez, Marcelo Sánchez Sorondo;

- ha confirmado como miembros a los Cardenales: Nicolás de Jesús López Rodríguez, Jaime Lucas Ortega y Alamino, Norberto Rivera Carrera, Julio Terrazas Sandoval, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, Juan Luis Cipriani Thorne, Cláudio Hummes, Jorge Liberato Urosa Savino, Francisco Robles Ortega, Odilo Pedro Scherer, Paolo Romeo, Raymundo Damasceno Assis, Rubén Salazar Gómez, Stanislaw Rylko; y a los Monseñores: Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, Mario Antonio Cargnello, Héctor Rubén Aguer, Nicolás Cotugno Fanizzi, Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, Geraldo Lyrio Rocha, Leopoldo José Brenes Solórzano, José Guadalupe Martín Rábago, Orlando Antonio Corrales García, Juan José Asenjo Pelegrina, Franz Josef Overbeck. (RC-RV)



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En el santuario de la Virgen en Madhu, donde oran tamiles y cingaleses, el Papa pide por la paz

El Santuario de Nuestra Señora del Rosario en Madhu, ha sido el lugar donde el santo Padre ha pedido a la Virgen que por su intercesión, “todos los hombres encuentren aquí el ánimo y la fuerza para construir un futuro de reconciliación, justicia y paz para todos los hijos de esta querida tierra”.

Hasta este santuario mariano, ubicado en la zona tamil de la isla de Sri Lanka y que estuvo en la línea del frente durante los años que duró la guerra, ha viajado el papa Francisco en helicóptero a primera hora de la tarde (15.15 hora local).


A su llegada, ha sido acogido por monseñor Joseph Rayappu, obispo de Mannar --en cuya diócesis se encuentra el Santuario-- y por algunas autoridades locales. Al igual que ayer en el aeropuerto, unos niños han colocado al papa Francisco un collar de flores.


Durante unos quince minutos de recorrido en un jeep descubierto, el Santo Padre ha saludado a la gran multitud al son de cantos y música tradicional.


Entre la gran multitud, una anciana ha sido alzada por los hombres de seguridad, para que el Papa pudiera bendecirla desde el papamóvil.


Al llegar a la entrada del Santuario, Francisco ha soltado una paloma blanca, símbolo de la paz.


En la celebración mariana, uno de los encuentro más emotivos de la visita del Papa a este país asiático, se ha rezado una oración particular a María para la consolidación en el país de la paz alcanzada en el 2009, tras treinta años de duro conflicto civil.


Este Santuario es un lugar donde “todo peregrino se puede sentir en su casa”, donde vienen tamiles y cingaleses por igual, “como miembros de una sola familia” ha asegurado el Papa en su discurso.


Allí se encontraban familias que han sufrido mucho en el largo conflicto “que rasgó el corazón de Sri Lanka”. Tal y como ha recordado el Papa, muchas personas, tanto del norte como del sur, “fueron asesinadas en la terrible violencia y derramamiento de sangre de aquellos años”.


Los habitantes de Sri Lanka -ha observado- no pueden olvidar los trágicos acontecimientos ocurridos en este mismo lugar, o el triste día en que la venerada imagen de María, que data de la llegada de los primeros cristianos a Sri Lanka, fue arrancada de su santuario.


Por ello, el Santo Padre ha recordado que la Virgen es la madre “de todo hogar”, “de toda familia herida”, “de todos los que están tratando de volver a una existencia pacífica”. Asimismo, ha dado las gracias a la Virgen que “ante tanto odio, violencia y destrucción”, “sigue llevándonos a Jesús, el único que tiene el poder para curar las heridas abiertas y devolver la paz a los corazones desgarrados”. Pero también ha pedido que dé “la gracia de reparar por nuestros pecados y por todo el mal que esta tierra ha conocido”.


A propósito, el Pontífice ha asegurado que cuando entendemos, a la luz de la Cruz, el mal que somos capaces de hacer, y del que incluso formamos parte, podemos “experimentar el auténtico remordimiento y el verdadero arrepentimiento”. Y en la difícil tarea de perdonar y tener paz, “María siempre está presente para animarnos, para guiarnos, para mostrarnos el camino”, ha asegurado el Papa.


Finalmente, el Obispo de Roma ha pedido a María Madre “que acompañe con su intercesión los esfuerzos de ambas comunidades de Sri Lanka, tamiles y cingaleses, por reconstruir la unidad que se había perdido”. Y así, al igual que su imagen volvió a su santuario de Madhu después de la guerra, ha pedido al Señor que todos sus hijos e hijas Sri Lanka “puedan volver a la casa de Dios con un renovado espíritu de reconciliación y comunión”.


Discurso completo del Papa Francisco en el santuario de de la Virgen de Madhu

Queridos hermanos y hermanas


Estamos en la casa de nuestra Madre. Aquí ella nos da la bienvenida. En este santuario de Nuestra Señora de Madhu, todo peregrino se puede sentir en su casa, porque aquí María nos lleva a la presencia de su Hijo Jesús. Aquí vienen los habitantes de Sri Lanka, tamiles y cingaleses por igual, como miembros de una sola familia. Encomiendan a María sus alegrías y tristezas, sus esperanzas y necesidades. Aquí, en su casa, se sienten seguros. Saben que Dios está muy cerca; sienten su amor; conocen su ternura y misericordia.


Se encuentran hoy aquí familias que han sufrido mucho en el largo conflicto que rasgó el corazón de Sri Lanka. Muchas personas, tanto del norte como del sur, fueron asesinadas en la terrible violencia y derramamiento de sangre de aquellos años. Los habitantes de Sri Lanka no pueden olvidar los trágicos acontecimientos ocurridos en este mismo lugar, o el triste día en que la venerada imagen de María, que data de la llegada de los primeros cristianos a Sri Lanka, fue arrancada de su santuario.


Pero la Virgen permanece siempre con vosotros. Ella es la madre de todo hogar, de toda familia herida, de todos los que están tratando de volver a una existencia pacífica. Hoy le damos las gracias por haber protegido a la población de Sri Lanka de tantos peligros pasados y presentes. María nunca olvida a sus hijos en esta isla resplandeciente. Al igual que nunca se apartó del lado de su Hijo en la cruz, así nunca se aparta de sus hijos que sufren en Sri Lanka.


Hoy queremos dar las gracias a la Virgen por su presencia. Ante tanto odio, violencia y destrucción, queremos darle las gracias porque sigue llevándonos a Jesús, el único que tiene el poder para curar las heridas abiertas y devolver la paz a los corazones desgarrados. Pero también queremos pedirle que implore para nosotros la gracia de la misericordia de Dios. Pedimos también la gracia de reparar por nuestros pecados y por todo el mal que esta tierra ha conocido.


No es fácil hacer esto. Sin embargo, cuando llegamos a entender, a la luz de la Cruz, el mal que somos capaces de hacer, y del que incluso formamos parte, podremos experimentar el auténtico remordimiento y el verdadero arrepentimiento. Sólo entonces podremos recibir la gracia de acercarnos unos a otros, con una verdadera contrición, dando y recibiendo el perdón verdadero. En esta difícil tarea de perdonar y tener paz, María siempre está presente para animarnos, para guiarnos, para mostrarnos el camino. De la misma manera que perdonó a los verdugos de su Hijo al pie de la cruz, y luego recibió su cuerpo exánime entre sus manos, así ahora quiere guiar al pueblo de Sri Lanka a una mayor reconciliación, para que el bálsamo del perdón y la misericordia de Dios proporcione una verdadera curación para todos.


Por último, queremos pedir a María Madre que acompañe con su intercesión los esfuerzos de ambas comunidades de Sri Lanka, tamiles y cingaleses, por reconstruir la unidad que se había perdido. Al igual que su imagen volvió a su santuario de Madhu después de la guerra, pedimos al Señor que todos sus hijos e hijas de Sri Lanka puedan volver a la casa de Dios con un renovado espíritu de reconciliación y comunión.


Queridos hermanos y hermanas, me siento feliz de estar con vosotros en la casa de María. Oremos unos por otros. Sobre todo, pidamos que este santuario sea siempre una casa de oración y un remanso de paz. Que, por intercesión de Nuestra Señora de Madhu, todos los hombres encuentren aquí el ánimo y la fuerza para construir un futuro de reconciliación, justicia y paz para todos los hijos de esta querida tierra. Amén.



Francisco canoniza a José Vaz, misionero que se disfrazaba de mendigo para evangelizar en Sri Lanka

El Papa Francisco canonizó este miércoles al P. José Vaz, primer santo de Sri Lanka, quien es ejemplo de cómo se evangelizan las periferias, de obediencia a la Iglesia y de que el verdadero culto a Dios no lleva a la violencia, sino al respeto a la vida, la dignidad, la libertad y al compromiso de amor al prójimo.

La Misa se realizó en el Galle Face Green de Colombo ante más de 600.000 fieles según fuentes cercanas, y comenzó con el rito de canonización, en el que el Obispo de Kandy (Sri Lanka), Mons. Joseph Vianney Fernando, pide al Santo Padre que se proceda a la canonización del misionero del Oratorio de San Felipe Neri.


Acto seguido, el Arzobispo de Goa y Damao (India), Mons. Felipe Neri Antonio Sebastián del Rosario, presentó una breve biografía del hasta entonces beato. Así, tras las letanías de los santos, el Papa Francisco proclamó santo al P. José Vaz.


Durante la Misa, la Primera Lectura, el Salmo Responsorial, el canto previo al Evangelio, el Evangelio mismo y las peticiones fueron leídos en cingalés, el idioma oficial de Sri Lanka junto al tamil.


Respondió al mandato de Cristo

En su homilía, el Papa Francisco destacó el celo apostólico del nuevo santo, quien como muchos misioneros, “respondió al mandato del Señor resucitado de hacer discípulos de todas las naciones”, con sus palabras y más “con el ejemplo de su vida”.


"En San José Vaz vemos un signo espléndido de la bondad y el amor de Dios para con el pueblo de Sri Lanka”, así como un estímulo para perseverar, crecer en santidad y testimoniar el Evangelio.


Francisco recordó que en aquel tiempo los católicos eran perseguidos y esto llevó al sacerdote a vestir como mendigo y ejercer sus funciones de manera secreta. “Sus desvelos dieron fuerza espiritual y moral a la atribulada población católica”.


Asimismo, destacó su servicio a los enfermos, sobre todo durante una epidemia de viruela en Kandy, “fue tan apreciada por el rey que se le permitió una mayor libertad de actuación” y llegar a otras partes de la isla.


“Se desgastó en el trabajo misionero y murió, extenuado, a la edad de cincuenta y nueve años, venerado por su santidad”.


En su homilía, el Papa afirmó que el nuevo santo es modelo para los cristianos por muchas razones, pero quiso centrarse en tres razones principales. La primera, indicó, es que fue un sacerdote ejemplar. “Los animo a encontrar en San José Vaz una guía segura. Él nos enseña a salir a las periferias, para que Jesucristo sea conocido y amado en todas partes”, expresó a los sacerdotes y religiosos que trabajan en Asia.


Asimismo, San José Vaz es “ejemplo de sufrimiento paciente a causa del Evangelio, de obediencia a los superiores, de solicitud amorosa para la Iglesia de Dios”.


Explicó que pese a las persecuciones y a que los católicos eran una minoría, gracias a que constantemente estuvo unido “al Señor crucificado en la oración, llegó a ser para todas las personas un icono viviente del amor misericordioso y reconciliador de Dios”.


“En segundo lugar, San José Vaz nos muestra la importancia de ir más allá de las divisiones religiosas en el servicio de la paz. Su amor indiviso a Dios lo abrió al amor del prójimo” sin hacer “distinción de raza, credo, tribu, condición social o religión”.


“Lo único que pide a cambio es libertad para llevar a cabo su misión. La libertad religiosa es un derecho humano fundamental”, afirmó.


“Como la vida de San José Vaz nos enseña, el verdadero culto a Dios no lleva a la discriminación, al odio y la violencia, sino al respeto de la sacralidad de la vida, al respeto de la dignidad y la libertad de los demás, y al compromiso amoroso por todos”, señaló.


En tercer lugar, Francisco afirmó que San José Vaz es ejemplo de celo misionero. “A pesar de que llegó a Ceilán para ayudar y apoyar a la comunidad católica, en su caridad evangélica llegó a todos. Dejando atrás su hogar, su familia, la comodidad de su entorno familiar, respondió a la llamada a salir, a hablar de Cristo dondequiera que fuera”.


“Estamos llamados a salir con el mismo celo, el mismo ardor, de San José Vaz, pero también con su sensibilidad, su respeto por los demás, su deseo de compartir con ellos esa palabra de gracia, que tiene el poder de edificarles. Estamos llamados a ser discípulos misioneros”, añadió.


Finalmente, pidió a Jesús que los cristianos de Sri Lanka sigan “el ejemplo de San José Vaz, se mantengan firmes en la fe y contribuyan cada vez más a la paz, la justicia y la reconciliación en la sociedad de Sri Lanka. Esto es lo que el Señor quiere de ustedes”. “Los encomiendo a todos a la intercesión del nuevo santo, para que, en unión con la Iglesia extendida por todo el mundo, puedan cantar un canto nuevo al Señor y proclamar su gloria a todos los confines de la tierra. Porque grande es el Señor, y muy digno de alabanza. Amén”, concluyó.


Homilía completa del Papa Francisco en la canonización de San José Vaz en Sri Lanka

«Verán los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios» (Is 52,10).


Ésta es la extraordinaria profecía que hemos escuchado en la primera lectura de hoy. Isaías anuncia la predicación del Evangelio de Jesucristo a todos los confines de la tierra. Esta profecía tiene un significado especial para nosotros al celebrar la canonización de un gran misionero del Evangelio, San José Vaz.


Al igual que muchos misioneros en la historia de la Iglesia, él respondió al mandato del Señor resucitado de hacer discípulos de todas las naciones (cf. Mc 16,15). Con sus palabras, pero más aún, con el ejemplo de su vida, ha llevado al pueblo de este país a la fe que nos hace partícipes de «la herencia de los santos» (Hch 20,32).


En San José Vaz vemos un signo espléndido de la bondad y el amor de Dios para con el pueblo de Sri Lanka. Pero vemos también en él un estímulo para perseverar en el camino del Evangelio, para crecer en santidad, y para dar testimonio del mensaje evangélico de la reconciliación al que dedicó su vida.


Sacerdote del Oratorio en su Goa natal, San José Vaz llegó a este país animado por el celo misionero y un gran amor por sus gentes. Debido a la persecución religiosa, vestía como un mendigo y ejercía sus funciones sacerdotales en los encuentros secretos de los fieles, a menudo por la noche. Sus desvelos dieron fuerza espiritual y moral a la atribulada población católica.


Se entregó especialmente al servicio de los enfermos y cuantos sufren. Su atención a los enfermos, durante una epidemia de viruela en Kandy, fue tan apreciada por el rey que se le permitió una mayor libertad de actuación. Desde Kandy pudo llegar a otras partes de la isla. Se desgastó en el trabajo misionero y murió, extenuado, a la edad de cincuenta y nueve años, venerado por su santidad.


San José Vaz sigue siendo un modelo y un maestro por muchas razones, pero me gustaría centrarme en tres. En primer lugar, fue un sacerdote ejemplar. Hoy aquí, hay muchos sacerdotes y religiosos, hombres y mujeres que, al igual que José Vaz, están consagrados al servicio de Dios y del prójimo. Los animo a encontrar en San José Vaz una guía segura. Él nos enseña a salir a las periferias, para que Jesucristo sea conocido y amado en todas partes.


Él es también un ejemplo de sufrimiento paciente a causa del Evangelio, de obediencia a los superiores, de solicitud amorosa para la Iglesia de Dios (cf.Hch 20,28). Como nosotros, vivió en un período de transformación rápida y profunda; los católicos eran una minoría, y a menudo divididos entre sí; externamente sufrían hostilidad ocasional, incluso persecución. Sin embargo, y debido a que estaba constantemente unido al Señor crucificado en la oración, llegó a ser para todas las personas un icono viviente del amor misericordioso y reconciliador de Dios.


En segundo lugar, San José Vaz nos muestra la importancia de ir más allá de las divisiones religiosas en el servicio de la paz. Su amor indiviso a Dios lo abrió al amor del prójimo; sirvió a los necesitados, quienquiera que fueran y dondequiera que estuvieran. Su ejemplo sigue siendo hoy una fuente de inspiración para la Iglesia en Sri Lanka, que sirve con agrado y generosidad a todos los miembros de la sociedad.


No hace distinción de raza, credo, tribu, condición social o religión, en el servicio que ofrece a través de sus escuelas, hospitales, clínicas, y muchas otras obras de caridad. Lo único que pide a cambio es libertad para llevar a cabo su misión. La libertad religiosa es un derecho humano fundamental.


Toda persona debe ser libre, individualmente o en unión con otros, para buscar la verdad, y para expresar abiertamente sus convicciones religiosas, libre de intimidaciones y coacciones externas. Como la vida de San José Vaz nos enseña, el verdadero culto a Dios no lleva a la discriminación, al odio y la violencia, sino al respeto de la sacralidad de la vida, al respeto de la dignidad y la libertad de los demás, y al compromiso amoroso por todos.


Por último, San José Vaz nos da un ejemplo de celo misionero. A pesar de que llegó a Ceilán para ayudar y apoyar a la comunidad católica, en su caridad evangélica llegó a todos. Dejando atrás su hogar, su familia, la comodidad de su entorno familiar, respondió a la llamada a salir, a hablar de Cristo dondequiera que fuera.


San José Vaz sabía cómo presentar la verdad y la belleza del Evangelio en un contexto multirreligioso, con respeto, dedicación, perseverancia y humildad. Éste es también hoy el camino para los que siguen a Jesús. Estamos llamados a salir con el mismo celo, el mismo ardor, de San José Vaz, pero también con su sensibilidad, su respeto por los demás, su deseo de compartir con ellos esa palabra de gracia (cf.Hch 20,32), que tiene el poder de edificarles. Estamos llamados a ser discípulos misioneros.


Queridos hermanos y hermanas, pido al Señor que los cristianos de este país, siguiendo el ejemplo de San José Vaz, se mantengan firmes en la fe y contribuyan cada vez más a la paz, la justicia y la reconciliación en la sociedad de Sri Lanka. Esto es lo que el Señor quiere de vosotros. Esto es lo que San José Vaz les enseña. Esto es lo que la Iglesia necesita de vosotros.


Los encomiendo a todos a la intercesión del nuevo santo, para que, en unión con la Iglesia extendida por todo el mundo, puedan cantar un canto nuevo al Señor y proclamar su gloria a todos los confines de la tierra. Porque grande es el Señor, y muy digno de alabanza (cf. Sal 96,1-4). Amén.