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mercredi 14 janvier 2015

Informe IPF sobre aborto en España: mata el equivalente a la población navarra, cántabra y riojana

El drama del aborto no cesa. Y España está en los puestos de cabeza. Según el informe ´El aborto en España. 1985-2013´, del IPF. España es, tras Francia y Reino Unido, el tercer país de Europa en número de abortos, según indica el Instituto de Política Familiar (IPF) en su informe ´El aborto en España. 1985-2013´ (aquí en PDF en HazteOir ).

El trabajo, difundido este miércoles, señala también que entre 1985 y 2013 el número de abortos practicados en España asciende a un total de 1.914.446, cifra equivalente a toda la población conjunta de Navarra, La Rioja y Cantabria.


Según explica Eduardo Hertfelder, presidente del IPF, el aborto en España ha representado "un crecimiento espectacular" del 140% en los últimos 20 años (1993-2013) "y es una de las causas claras del descenso en la natalidad española".


El informe contabiliza también el número de interrupciones voluntarias del embarazo registradas en este país desde que lo gobierna Mariano Rajoy hasta 2013: supera los 221.000 abortos.


No obstante, añade que el número de abortos registrados en España durante los gobiernos populares y socialistas es similar, ya que bajo los gobiernos del PSOE se aprobaron las dos leyes sobre interrupción voluntaria del embarazo y se produjeron 1.182.227 abortos, mientras que bajo los gobiernos del PP se mantuvieron sin modificar esas leyes y se han contabilizado 732.219 abortos.


Rajoy señaló en precampaña que reformaría la ley del aborto, pero luego dio marcha atrás, lo que provocó la dimisión del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. Desde entonces las protestas ciudadanas se han sucedido.


Con los datos del trabajo sobre la mesa, el IPF apunta que:


- los abortos que se practican en cuatro días en España (1.192) superan la mortalidad por accidente de tráfico de todo un año (1.134 muertes en el 2013),


- cuatro días de aborto matan casi como la mitad de los suicidios anuales (3.539 en 2012).


Y concluye, además, que "el aborto es un freno a la natalidad", ya que sin él, el índice de fecundidad en España sería de casi 1,7.


Se detiene también el informe en los datos más recientes, los de 2013, y afirma que la reducción en 3.700 abortos respecto a 2012 es "ficticia", ya que se debe al descenso del número de embarazos y a la reducción de los inmigrantes.



Inconsistencias de la Europa Charlie

Vaya por delante que yo también soy Charlie. Soy Charlie en el sentido de que me alegro de pertenecer a una civilización en la que la libertad de expresión es muy amplia. En Occidente se puede publicar cualquier cosa –incluso abyectas viñetas-salivazo, como aquella de Charlie Hebdo que representaba a Cristo sodomizando a Dios Padre– sin terminar por ello en la cárcel o el patíbulo. Prefiero vivir en un Occidente con libertad de palabra –aunque eso implique tolerar manifestaciones artísticas que escupen sobre lo sagrado– que en un mundo islámico en el que la gente es ejecutada o encarcelada por delitos de opinión (sí, en países como Pakistán la blasfemia está penada con la muerte: ¿no han oído hablar de Asia Bibi?).

Alguien dirá: "Ni con unos ni con otros". Pero las guerras simplifican el paisaje y obligan a escoger bando, a compartir trinchera con gente que a uno no le agrada. Y lo cierto es que el islam radical ha declarado la guerra a Occidente, así como a los musulmanes moderados de sus propios países. Es una guerra postmoderna, que no se librará con ejércitos convencionales (aunque las ofensivas de Estado Islámico en Siria o Irak sí se hacen con tanques), sino mediante golpes terroristas y una batalla psicológica de intimidación y condicionamiento cultural. Con atentados como el de París (continuador del asesinato de Theo Van Gogh, que preparaba un documental sobre la sumisión de la mujer en el islam, culpando de ello al Corán), los islamistas pretenden imponerle a Occidente sus propias reglas antiblasfemia: al Profeta y al Libro, ni tocarlos. Los Charlie Hebdo desafiaron valerosamente esa imposición y pagaron con la vida. Otros –más intelectualmente enjundiosos y menos gratuitamente ofensivos que Charlie–, como Salman Rushdie, Geert Wilders, Ayaan Hirsi Ali o Magdi Allam, han pagado con décadas de ocultamiento y protección policial permanente.


Aceptar las restricciones islámicas en materia de expresión sería iniciar el camino de la dhimmitud (el estatuto de ciudadanos de segunda que el islam reserva a los cristianos y judíos); el gesto de Charlie, por tanto, es traducible como un valiente "No seremos dhimmis". Ahora bien, para que esa posición sea coherente debería acreditarse una libertad total frente a cualesquiera tabúes: no sólo los del islam, sino también los de la corrección política. ¿Publicó Charlie Hebdo alguna vez salvajes sátiras racistas, homófobas, misóginas, antiizquierdistas? ¿Satirizó a líderes del movimiento gay con la misma saña que al Papa, a Jesucristo o a Mahoma?


El compromiso con la libertad de expresión sólo es creíble si opera con simetría, si verdaderamente no hay nada intocable: ni los dogmas de la Iglesia, ni los del feminismo, el liberacionismo sexual, el ecologismo y demás fes postmodernas. ¿Se aprecia esa coherencia en la Europa actual? No. Algunos de los que esta semana eran Charlie interpusieron demandas contra los obispos Reig Plà y Sebastián por "ofender a los gays" con sus declaraciones sobre la homosexualidad. Predicadores como Ake Green o Dale McAlpine han sido sancionados, no por exhortar a la violencia contra nadie (el único límite incuestionable de la libertad de expresión, junto a la calumnia), sino por infringir la ortodoxia feminista-homosexualista-relativista. Intereconomía sufrió una onerosa multa por contraponer el Día del Orgullo Gay al "día de la gente normal".


Si estamos en guerra, sería importante saber quiénes somos: ¿qué representamos?, ¿por qué valores luchamos?, ¿qué es ser europeo? Es improbable que valores abstractos como "la libertad de expresión" o "los derechos humanos" puedan cimentar una identidad colectiva con suficiente densidad emocional, capaz de generar lealtad y sentimiento de pertenencia. La gente estaba dispuesta a morir en las guerras por cosas como la patria, la religión, el terruño, las mores maiorum (o, ya en el siglo XX, la revolución socialista o la descolonización). La Europa posterior a 1945 sustituyó todas esas referencias fuertes por una ideología blandita, irenista, socialdemócrata en lo económico, relativista en lo moral y decididamente postnacional. Las identidades nacionales fueron declaradas obsoletas y conflictivas (en verdad lo fueron, pues depararon dos guerras mundiales), pero no se ha conseguido forjar una supernación europea capaz de suplirlas. La Europa contemporánea se caracteriza, escribió Chantal Delsol, por una "voluntad de vacío", una tendencia a negar las propias raíces culturales, esperando que ello permitirá superar todos los conflictos. La manifestación más simbólica fue la omisión de cualquier referencia al cristianismo –el rasgo paneuropeo más innegable: de Hammersfest a Tarifa cambian las lenguas, las costumbres, los tonos de piel; lo único que permanece son las cruces en cementerios y campanarios– en el preámbulo de la fallida Constitución europea (donde sí se mencionaban Grecia y la Ilustración).


Y, ante la llegada de millones de inmigrantes musulmanes con fuertes referencias cultural-religiosas, la reacción del establishment eurócrata ha consistido en difuminar más y más los propios rasgos identitarios, las raíces europeas, con la esperanza de evitar el choque de civilizaciones. Si uno licúa suficientemente su identidad, no colisionará con nada. Si no somos nada, no creemos en nada, no tenemos pasado… no ofenderemos a nadie. El vacío no choca.


La reacción oficial al trauma de Charlie Hebdo viene informada por este mismo espíritu autonegador e inane. Todos esos mantras buenistas que intentan conjurar el conflicto negando hipócritamente su existencia: "El Islam es una religión de paz", "los terroristas no eran auténticos musulmanes", "el Islam es parte del ser alemán” (Angela Merkel)… La insistencia en considerar “islamófobo” o “ultraderechista” a cualquiera que constate lo obvio: que el islam es una religión conflictiva, como acreditan su historia y sus textos sagrados, llenos de exhortaciones a la yihad; que la integración de la inmigración islámica ha fracasado en Europa; y que habrá que estudiar soluciones que no confundan a justos con pecadores y que respeten los derechos humanos (restricciones de la inmigración, vigilancia de las mezquitas y las redes sociales, etc.).


Pero más importante que lo anterior es que Europa vuelva a creer en algo. Escribió Marcello Pera: "Integrar no es lo mismo que hospedar. Integrar es asumir que existe algo a lo que atribuimos tanto valor que pedimos al que llega que lo respete, que lo aprecie, que lo comparta". Y Christopher Caldwell: "Que Europa pueda integrar a los inmigrantes dependerá de si es percibida por ellos como una civilización floreciente o decadente". ¿Tiene la Europa actual un algo del que pueda decir: "En esto creemos, y quien quiera vivir aquí tendrá que respetarlo"? ¿Transmite un aura de civilización vigorosa, asertiva, vital? No es fácil que la Europa sin hijos, envejecida, blasfema, licenciosa, autonegadora (sí, la Europa de Charlie Hebdo) pueda generar admiración en los recién llegados. Quien no se respeta a sí mismo no inspira respeto.


© Libertad Digital



Con 15 años, de huelga sin permiso paterno: «Insensatez de los sucesivos gobiernos», dice Concapa

La Confederación Católica de Padres de Alumnos (www.concapa.org) ha protestado por lo considera el "falso derecho" en España de los estudiantes menores de edad a faltar a clase sin autorización paterna, pues esto "en nada potencia la responsabilidad" de los alumnos.

Por el contrario, las organizaciones de estudiantes Canae y Faest han celebrado que el Tribunal Supremo haya sentenciado que no cabe someter a autorización previa de los padres el derecho de los alumnos desde tercero de ESO a decidir colectivamente la inasistencia a clase.


La Ley Orgánica de Derecho a la Educación (LODE) indica que las decisiones colectivas de los alumnos con respecto a la asistencia a clase "no tendrán la consideración de faltas de conducta ni serán objeto de sanción cuando éstas hayan sido resultado del ejercicio del derecho de reunión y sean comunicadas previamente a la dirección del centro".


En una nota, Concapa entiende que esto es consecuencia directa de la "insensatez de los sucesivos gobiernos que lo han permitido por criterios políticos y no pedagógicos", así que se debe modificar, según opina.


En concreto, defiende como "imprescindible" el consentimiento paterno y solicita al Gobierno que tome las medidas pertinentes en este sentido.


Además de perjudicarse la formación de los alumnos, argumenta, se permite ausentarse de clase o del colegio sin consentimiento del centro o de los progenitores.


"No es razonable que los alumnos menores de edad, sin la suficiente capacidad ni responsabilidad legal, puedan ejercitar el ´derecho de huelga´", subrayan los padres de Concapa.


El Tribunal Supremo español ha decidido la nulidad de un decreto educativo de la Generalitat Valenciana que imponía esa autorización previa de los padres al derecho reconocido en la LODE en el caso de alumnos menores de edad.


Según interpreta en una nota la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes (Canae) esto significa confirmar el "derecho de huelga del alumnado".


Pese a seguir los estudiantes el procedimiento establecido en la ley, el equipo directivo debía solicitar a los alumnos una autorización de los padres, explica Canae.


Esta medida ha sido incluida en algunos reglamentos de régimen interno de los centros, asegura esta organización de estudiantes.


Canae llama a los alumnos "al ejercicio de este derecho de protesta colectiva con responsabilidad, respetando siempre el derecho del alumnado a ser debidamente informado de los motivos que llevan a realizarlo".


La Federación de Asociaciones de Estudiantes Progresistas (Faest) califica la sentencia de "excelente" y cree que "ayuda a resolver dudas de los centros educativos que no sabían a qué norma acudir en diversas ocasiones".


Según Faest, es una gran noticia que la Justicia avale los derechos del alumnado cuando sufren "recortes, tanto económicos como en derechos y libertades, constantemente".



Lo que algunos budistas y musulmanes de Sri Lanka piden a Francisco: «Que nos enseñe a estar unidos»

Algunos budistas y musulmanes entrevistados por la agencia AsiaNews en Sri Lanka explicaron lo que esperan que aporte el Papa al país: una enseñanza de unidad y de respeto para convivir en la diversidad.

En la antigua Ceilán el budismo es la religión mayoritaria (77%), seguido por los musulmanes (8,5%), hindúes (8%) y católicos (6%).


Para la Dra. Pushpa Ramlani, budista y profesora de ciencias sociales en Colombo, el viaje de Francisco en Sri Lanka "es una bendición. Fui a la escuela secundaria del Convento de Santa Úrsula de Badulla y me crié en el respeto de todas religiones, culturas y grupos étnicos. Incluso mis padres, budistas como yo, me ha transmitido lo mismo. Si queremos vivir en paz y armonía en nuestro país, entonces tenemos que trabajar juntos, nosotros todos los miembros de las religiones y grupos étnicos. Jesús nos enseñó a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos".


Para implementar esto, la profesora explica a AsiaNews, "nosotros, los habitantes de Sri Lanka tenemos que pensar en ello como pertenecientes a una sola nacionalidad, independientemente de su origen étnico, la fe o casta. Nuestra primera prioridad debe ser una sociedad pluralista. Y realmente creo que incluso el Papa desea lo mismo para nosotros".


Dinasena Rathugamage, un periodista de Vavuniya, explica: "Como budista, tengo un gran respeto por Francisco, porque él es el líder espiritual de millones de católicos en el mundo. Él es un ejemplo a seguir, no sólo por lo que dice, sino por cómo se conduce en la vida".


Los líderes políticos de Sri Lanka, subrayan, "deberíamos seguir lo dicho hoy por el Papa, que recordó que ´el proceso de curación requiere incluir la búsqueda de la verdad, no con el objetivo de abrir viejas heridas, sino más bien como un medio necesario para promover su sanación, la justicia y la unidad".


"Nos encanta este Papa - dice Abdul Rasak, un musulmán activista de derechos humanos originario de Kurunegala - porque ha sido crítico en ocasiones anteriores, y ha tomado las medidas necesarias para resolver algunos escándalos. Al hacerlo, él demostró que podemos hacer una transformación social, incluso en la Iglesia. Esta es una buena lección para todos nosotros: nuestros líderes políticos y religiosos deben seguir su ejemplo".



mardi 13 janvier 2015

Hermano de la Salle



Nos dicen que murió en octubre o noviembre de 2014. El Hermano de La Salle Josep Arnau era un mito en la Bonanova. Sus alumnos le recuerdan vestido de la imponente sotana y su babero blanco. Vigoroso, gesticulante, ciclónico. Daba clases en EGB, al final en 8ºC. Era el mejor profesor de matemáticas, pero lo suyo era el amor. De lejos sobrecogía; de cerca era manso como un cervatillo.


El Hermano se ofrecía a enseñar a los que iban más retrasados cada mañana antes de abrir las aulas. Los castigados “de 18 a 20h” también iban a su clase, donde vigilaba el estudio y ayudaba cariñosamente a todos. Al mediodía subía las escaleras del altillo de 4 en 4, volando la sotana, y abría la sala de juegos a quien lo deseaba.


Se hizo mayor y dejó las clases. Se convirtió en el ángel de la guarda de los Hermanos enfermos. No se separó del Hno. Jaime Sitjar hasta su muerte; del Hno. Ignacio Escayola, arriba y abajo con su diálisis; y de tantos otros. Feliz, abnegado, alegre, atento. Dicen que no dejó ni un mes de visitar a uno de los profesores del colegio desde que sufrió un accidente que lo paralizó.


A los 91 años se lo encontraron sentado en el suelo de su habitación. Le había dado una hemiplejia. Pasó sus 2 últimos años sentado en una silla de ruedas, en la residencia de Cambrils, con la cabeza ladeada, lucidísimo y sonriendo a todos. Murió como lo que fue: un santo entregado a los demás. Muchos catalanes que pasaron cerca suyo lo lloran hoy agradecidos.




Francisco, en el encuentro interreligioso, anima a «ser honestos al presentar nuestras convicciones»

El santo padre Francisco ha visitado al nuevo presidente de la República de Sri Lanka, Maithripala Sirisena, en la visita de cortesía en la residencia presidencial.

El Papa aterrizó en la mañana del martes en el aeropuerto de Colombo y desde allí se trasladó en papamóvil hasta la nunciatura, en un recorrido de 28 kilómetros que se alargó más de lo previsto y provocó la cancelación del encuentro que estaba organizado en el arzobispado con los obispos srilankeses.


En la residencia presidencial, y tras la firma del Libro de Honor, el Papa y el mandatario han tenido un coloquio privado seguido de la presenciación de los familiares y el intercambio de regalos.


Desde allí se ha dirigido al Centro de Congresos Bandaranaike Memorial International Conference Hall para el encuentro interreligioso.


[Sri Lanka tiene 20 millones de habitantes de los que el 6 o 7% ciento son cristianos de distintas iglesias, el 8% son hindúes, otro 8 o 9% son musulmanes y la mayoría, un 77%, son budistas. Nota de ReL]


Francisco ha hablado de cooperación interreligiosa y ecuménica como camino hacia la reconciliación y del respeto entre los pueblos. Además, ha condenado la violencia que pretende justificarse con creencias religiosas.


En este encuentro han participado exponentes de las principales religiones de Sri Lanka con representantes de varias comunidades: budista, hindú, musulmana y algunas confesiones cristianas.


También allí ha firmado el Libro de Honor.


Tras la acogida con músicas tradicionales, monseñor Cletus Chandrasiri Perera, obispo de Ratnapura y encargado del Diálogo Interreligioso de la Conferencia Episcopal de Sri Lanka, ha presentado al Papa y a los participantes del encuentro.


Finalmente, después del canto budista, la bendición hindú y musulmana, la oración del grupo ecuménico y el discurso de un monje budista, el Papa ha pronunciado su segundo discurso del día.


Especialmente significativa ha resultado la internvención del representante musulmán, que ha condenado los atentados de París y Pakistán y ha recordado que el islam es una religión de paz, amor y armonía y no tiene relación con el racismo, terrorismo y extremismo.


Por su parte, el representante hindú dio al Santo Padre un pañuelo naranja con el que se cubrió los hombros y tuvo puesto durante el resto del encuentro.


Francisco ha recordado que en el Concilio Vaticano II, la Iglesia católica declaró su profundo y permanente respeto por las demás religiones.


El Pontífice ha reafirmado “el sincero respeto de la Iglesia por ustedes, sus tradiciones y creencias”. De este modo ha manifestado el deseo de que su vista “ayude a impulsar y profundizar en las diversas formas de cooperación interreligiosa y ecuménica que se han emprendido en los últimos años”.


El Santo Padre ha precisado que para que este diálogo sea eficaz “debe basarse en una presentación completa y franca de nuestras respectivas convicciones”. Si somos honestos en la presentación de nuestras convicciones -ha explicado- seremos capaces de ver con más claridad lo que tenemos en común. Y “se abrirán nuevos caminos para el mutuo aprecio, la cooperación y, ciertamente, la amistad”.


A continuación, el Papa ha hablado de la situación concreta de Sri Lanka y ha recordado que durante muchos años, las habitantes de este país han sido víctimas de conflictos civiles y violencia.


“Lo que se necesita ahora es la recuperación y la unidad, no nuevos enfrentamientos y divisiones”, ha asegurado.


De este modo ha expresado su deseo de que la cooperación interreligiosa y ecuménica demuestre que “los hombres y las mujeres no tienen que renunciar a su identidad, ya sea étnica o religiosa, para vivir en armonía con sus hermanos y hermanas”.


Por otro lado, ha reconocido que por el bien de la paz, “nunca se debe permitir que las creencias religiosas sean utilizadas para justificar la violencia y la guerra”.


Así, el Papa ha afirmado que enemos que exigir a nuestras comunidades,” con claridad y sin equívocos, que vivan plenamente los principios de la paz y la convivencia que se encuentran en cada religión, y denunciar los actos de violencia que se cometan”.



Recepción con bailes al Papa en el aeropuerto de Colombo


Texto íntegro del discurso en el encuentro interreligioso y ecuménico

Encuentro interreligioso y ecuménico

Colombo, Bandaranaike Memorial Conference Hall

13 enero de 2015


Queridos amigos

Me alegro de tener la oportunidad de participar en este encuentro, que reúne a las cuatro comunidades religiosas más grandes que integran la vida de Sri Lanka: el budismo, el hinduismo, el islam y el cristianismo.


Muchas gracias por su presencia y su calurosa bienvenida. También doy las gracias a cuantos han ofrecido sus oraciones y peticiones, y de un modo particular expreso mi gratitud al Obispo Cletus Chandrasiri Perera y al Venerable Vigithasiri Niyangoda Thero por sus amables palabras.


He llegado a Sri Lanka siguiendo las huellas de mis predecesores, los papas Pablo VI y Juan Pablo II, para manifestar el gran amor y preocupación de la Iglesia católica por Sri Lanka. Es una gracia especial para mí visitar esta comunidad católica, confirmarla en la fe cristiana, orar con ella y compartir sus alegrías y sufrimientos. Es igualmente una gracia poder estar con todos ustedes, hombres y mujeres de estas grandes tradiciones religiosas, que comparten con nosotros un deseo de sabiduría, verdad y santidad.


En el Concilio Vaticano II, la Iglesia católica declaró su profundo y permanente respeto por las demás religiones. Dijo que ella «no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas» (Nostra aetate, 2). Por mi parte, deseo reafirmar el sincero respeto de la Iglesia por ustedes, sus tradiciones y creencias.


Con este espíritu de respeto, la Iglesia católica desea cooperar con ustedes, y con todos los hombres de buena voluntad, en la búsqueda de la prosperidad de todos los ciudadanos de Sri Lanka. Espero que mi visita ayude a impulsar y profundizar en las diversas formas de cooperación interreligiosa y ecuménica que se han emprendido en los últimos años.


Estas iniciativas loables han brindado oportunidades para el diálogo, que es esencial si queremos conocer, comprender y respetar a los demás. Pero, como demuestra la experiencia, para que este diálogo y encuentro sea eficaz, debe basarse en una presentación completa y franca de nuestras respectivas convicciones. Ciertamente, ese diálogo pondrá de relieve la variedad de nuestras creencias, tradiciones y prácticas. Pero si somos honestos en la presentación de nuestras convicciones, seremos capaces de ver con más claridad lo que tenemos en común. Se abrirán nuevos caminos para el mutuo aprecio, la cooperación y, ciertamente, la amistad.


Esos desarrollos positivos en las relaciones interreligiosas y ecuménicas adquieren un significado particular y urgente en Sri Lanka. Durante muchos años, los hombres y mujeres de este país han sido víctimas de conflictos civiles y violencia. Lo que se necesita ahora es la recuperación y la unidad, no nuevos enfrentamientos y divisiones. Sin duda, el fomento de la curación y de la unidad es una noble tarea que incumbe a todos los que se interesan por el bien de la nación y, en el fondo, por toda la familia humana. Espero que la cooperación interreligiosa y ecuménica demuestre que los hombres y las mujeres no tienen que renunciar a su identidad, ya sea étnica o religiosa, para vivir en armonía con sus hermanos y hermanas.


De cuántos modos los creyentes de las diferentes religiones pueden llevar a cabo este servicio. Cuántas son las necesidades que hay que atender con el bálsamo curativo de la solidaridad fraterna. Pienso particularmente en las necesidades materiales y espirituales de los pobres, de los indigentes, de cuantos anhelan una palabra de consuelo y esperanza. Pienso también en tantas familias que siguen llorando la pérdida de sus seres queridos.


Especialmente en este momento de la historia de su nación, ¡cuántas personas de buena voluntad están tratando de reconstruir los fundamentos morales de la sociedad en su conjunto! Que el creciente espíritu de cooperación entre los líderes de las diferentes comunidades religiosas se exprese en el compromiso de poner la reconciliación de todos los habitantes de Sri Lanka en el centro de los esfuerzos por renovar la sociedad y sus instituciones.


Por el bien de la paz, nunca se debe permitir que las creencias religiosas sean utilizadas para justificar la violencia y la guerra. Tenemos que exigir a nuestras comunidades, con claridad y sin equívocos, que vivan plenamente los principios de la paz y la convivencia que se encuentran en cada religión, y denunciar los actos de violencia que se cometan.


Queridos amigos, les doy las gracias una vez más por su generosa acogida y su atención. Que este encuentro fraterno nos confirme a todos en nuestro compromiso de vivir en armonía y difundir la bendición de la paz.



Podemos Sevilla cuestiona la Semana Santa como algo que depende de «lo que la ciudadanía decida»

En una entrevista a la nueva secretaria general en Sevilla del partido populista de izquierdas "Podemos", Begoña Gutiérrez (que no lleva ni dos semanas en el cargo), el periodista de El Mundo plantea:

-Dígame por último si es verdad eso de que si Podemos gobierna prohibirá la Semana Santa.


Y ella (que se ha definido antes como "una ciudadana normal" y ha dicho "no me encuadro en ninguna ideología concreta") responde:


-En Podemos todo lo decidimos los ciudadanos y los ciudadanas. Si se llegara a plantear esa cuestión, serían ellos quienes lo decidirían.


Esa idea pasó al titular como ´Si gobernamos y se plantea quitar la Semana Santa, los ciudadanos decidirán´ , y se convirtió en la noticia más leída de El Mundo y de las más comentadas en las redes sociales, especialmente en Andalucía, donde la Semana Santa es un elemento esencial de su cultura, idiosincracia y economía.


Begoña Gutiérrez matizó después en un tuit en su cuenta personal asegurando: “La Semana Santa es una tradición arraigada en Sevilla y formará siempre parte de nuestra cultura mientras la ciudadanía así lo quiera ”.



De nuevo, en vez de lograr tranquilizar a la gente, la idea de que la Semana Santa puede ser eliminada sólo porque algunos políticos consideren que la "ciudadanía" lo "quiere" dejó claro a muchos que la Semana Santa es para la formación populista de izquierdas algo "sospechoso" y eliminable.


El alcalde de Sevilla (del PP) respondió que duda que ningún político pueda eliminar la Semana Santa sevillana. Además, el máximo responsable de las cofradías sevillanas tildó de “barbaridad” las palabras de Gutiérrez y preguntó -con ironía, se supone- si la próxima ocurrencia de Podemos Sevilla será cuestionar la Feria de Abril o la cabalgata de los Reyes Magos.


Y es que hay precedentes en el ambiente: desde el Círculo de Podemos de Anchuelo (Madrid) se declaró estas Navidades que “la tradición de los Reyes Magos representa lo más podrido de este putrefacto país: la monarquía, el consumismo y el cristofascismo”.