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samedi 1 novembre 2014

Mª Jesus, 8 hijos: «Es un regalo tener a alguien que te saque de ti y te haga vivir para los demás»

“Yo nunca pensé en casarme ni en tener hijos y ahora no concebiría la vida sin ellos. Es un regalo que tengas a alguien que te saque de ti y te haga vivir para los demás”, comenta la madre de una familia muy numerosa. María Jesús Mateos está casada con Goyo desde hace 37 años, vive en Madrid, y tiene ocho hijos. Nacida hace 62 años en Santiago de Compostela, dedica su vida por entera al cuidado de los suyos.

Vivir al día

La casa en la que vive junto a su familia está situada en el centro de Madrid y se amolda perfectamente a las necesidades. La vivienda tiene seis habitaciones, dos baños y una amplia cocina para dar cabida a todo un regimiento. Las ollas para cocinar no tienen dimensiones normales, la lavadora echa humo todo el día y para ir al baño hace falta pedir la vez. La despensa en esta casa es una habitación y la compra se hace con media docena de carritos. Como si las matemáticas se hubieran aliado con ellos, los tres primeros hijos son hombres, las tres siguientes son mujeres y los más pequeños son un chico y una chica.


“Siempre hemos tenido dificultades de todo tipo y hemos salido hacia delante, hay mucha gente que te echa una mano y los niños siempre colaboran. En estas situaciones aprendes a pedir ayuda y vives al día en todo”, detalla la madre. La organización es clave en el éxito de esta casa. “Yo iba a recogerlos al colegio y mi marido hacía los deberes con ellos al volver del trabajo", explica a Mirada21.es cuando aparece uno de sus cuatro nietos que se acaba de despertar de la siesta.


Moverse con una familia tan numerosa no ha sido del todo facil. “Era salir a la calle y la gente nos iba contando a ver cuántos éramos. Cuando viajábamos todos en avión las azafatas temblaban al vernos aparecer, sacaban pinturas para que dibujasen y acababan todos durmiendo por los pasillos. Recuerdo una vez en Oviedo que nos echaron de una cafetería por llevar dos carritos, hay mucha gente que te apoya y te dice que da gusto vernos tan guapos y tan listos”, relata una madre que se siente muy orgullosa de sus hijos.


La fe en Dios es el fundamento de la numerosa prole de estos padres. “Todo el mundo tiene el deseo de darse a los demás, pero si no crees que Dios es tu padre es muy difícil que tengas hijos porque piensas que lo único que les vas a ofrecer es hambre”, expone María Jesús. Además, añade: “Yo le oí a mi madre decir que no me quería tener, con los años descubrió que yo era la clave para darle sentido a su vida. La vida es un don y no se puede privar a nadie de que pueda ser feliz, cuando se aborta es porque se piensa que la vida es un mal y que se traen al mundo hijos para sufrir”.


Con un pan debajo del brazo

Vivir en una familia numerosa no solo tiene desventajas. “Los niños aprenden antes las cosas y aceptan que no esté todo perfecto. Los hijos aprenden a compartir y son más abiertos porque sus padres no están siempre encima. Muchas veces tienes que buscarte la vida porque si ibas a comerte algo igual cuando llegas ya no está”, afirma. Entre el hermano mayor y la más pequeña hay 16 años de diferencia.


“Hemos recibido muy pocas ayudas. El tener hijos no es solo un bien personal sino que es algo bueno para la sociedad, dentro de un tiempo no habrá ni para pagar las pensiones”, comenta María Jesús con tristeza sobre el poco apoyo de la Administración. A pesar de la falta de ayudas, los hijos en esta familia siempre han venido con un pan debajo del brazo. “Con cada hijo a mi marido o le ascendían o encontraba un trabajo mejor. Con el tercero se presentó a unas oposiciones y milagrosamente las aprobó. Nunca ha habido dos días iguales en nuestra vida, unas veces vivíamos muy bien y otras menos bien”, relata.


Hijo único... como el resto de los hermanos

Haber tenido tantos hijos no les ha impedido hacer lo que el resto de familias “normales”. “Dios te da las cosas cuando las necesitas. Mi hijo mayor siempre dice que es: ´hijo único, como el resto de mis hermanos´, y es cierto. Parece que una familia numerosa tiene que ser pordiosera, pero unas veces se tiene más y otras menos, no pasa nada”, dice la mujer de Goyo. A pesar de haber tenido ocho partos naturales, sin anestesia, cada nacimiento era también único. “Cuando iba a tener a la octava la enfermera me preguntó que si era primeriza”, afirma con gracia.


En este hogar las preocupaciones que dan los vástagos no son proporcionales a las alegrías. “Cada uno tiene su forma de ser, una madre sufre por todos y los quieres por igual, aun no siendo perfecta”, explica la madre. También añade que en una “casa con hijos hay mucha alegría porque no son solo ellos sino que también vienen sus amigos y es difícil aburrirse”. Viajar y conocer cosas nuevas siempre ha formado parte de la educación de estos hijos. "Era raro el fin de semana que no cogíamos la mochila y nos íbamos por los pueblos de Madrid. Una vez haciendo auto-stop nos cogió un camión de helados y los niños estaban contentísimos", asegura. El salón en el que se encuentra está presidido por las fotos de la familia al completo.


En un hogar en el que ya solo queda uno de los retoños, el ciclo de la vida vuelve a su inicio. “Al principio se pasa mal, porque vas por las habitaciones y sigue todo ordenado. Pero todo vuelve a ser igual cuando la casa se llena de nietos”, asegura con tristeza. “Ahora que viven todos desperdigados por el mundo se organizan para ir a visitarse. Los echo mucho de menos, estoy deseando que vuelvan a casa por Navidad”, concluye María Jesús, para la que Pablo, Gregorio, Daniel, María, Clara, Cecilia, Juan y Teresa han sido ocho grandes razones para vivir.



vendredi 31 octobre 2014

«Los fariseos eran hombres aferrados a la letra de la ley, no a la ley, que es amor», dice el Papa

Quien se ocupa sólo de la ley y olvida la justicia, quien deja de lado el amor en nombre de la norma "no es un modelo, sino un hipócrita". "La cercanía de Jesús es justamente la prueba que nosotros vamos en el verdadero camino". Lo dijo en la mañana del viernes 31 de octubre el Papa Francisco, durante la homilía en la casa Santa Marta.

Francisco propuso el recorrido inverso: "partir del amor para llegar a la ley", y así podemos llamarnos realmente cristianos.


Francisco, refiere la Radio Vaticana, comenta el Evangelio del día en el cual Jesús pregunta a los fariseos, si es lícito curar o no en día sábado. "Pero ellos no responden. Entonces, Él toma de la mano a un enfermo y lo cura. Los fariseos puestos frente a la verdad, callaban pero luego hablaban por detrás... y trataban de hacerlo caer".


Por su parte, el Mesías reprocha a esta gente que "estaba tan atada a la ley, que habían olvidado la justicia" y negaban hasta la ayuda a los padres ancianos con la excusa que habían dado todo al Templo.


Pero, ¿quién es más importante, se pregunta el Papa, "el cuarto mandamiento o el Templo?".


Es justamente el modo equivocado de concebir una vista justa. "El camino de vivir aferrados a la ley alejaba a estas personas del amor y de la justicia. Se ocupaban de la ley, dejando de lado el amor. Eran modelos. Y Jesús para esta gente encuentra sólo una palabra: hipócritas. Por una parte, va por todo el mundo buscando prosélitos: ustedes busquen. ¿Y después? Cierran la puerta. Hombres cerrados, hombres tan aferrados a la ley, a la letra de la ley, no a la ley, pues la ley es amor; sino a la letra de la ley, que siempre cerraban las puertas de la esperanza, del amor, de la salvación... Hombres que solamente sabían cerrar".


"El camino debe ser fiel a la ley, sin dejar de lado la justicia, sin dejar de lado el amor- explica en vez el pontífice- es el camino inverso: del amor a la integridad; del amor al discernimiento; del amor a la ley. Este es el camino que nos enseña Jesús, totalmente opuesto a la de los doctores de la ley. Este es el camino del amor a la justicia, que lleva a Dios. En cambio, el otro camino, el de estar aferrados sólo a la ley, a la letra de la ley, lleva a la cerrazón, lleva al egoísmo".


Jesús, retoma Francisco, "se acerca: la cercanía es justamente la prueba que nosotros vamos por el verdadero camino. Porque es el camino que eligió Dios para salvarnos: la cercanía. Se acercó a nosotros, se hizo hombre. La carne: la carne de Dios es el signo; la carne de Dios es el signo de la verdadera justicia: Dios se hizo hombre como uno de nosotros, y nosotros tenemos que hacernos como los otros, como loe necesitados, como aquellos que tienen necesidad de nuestra ayuda".


"La carne de Jesús- concluye el Papa- es el puente que nos acerca a Dios... no es la letra de la ley: ¡No!. En la carne de Cristo, la ley tiene el pleno cumplimiento y es una carne que sabe sufrir, que dio su vida por nosotros. Que esos ejemplos, este ejemplo de cercanía de Jesús, del amor a la plenitud de la ley nos ayude a jamás resbalar hacia la hipocresía: jamás. Es tan feo, un cristiano hipócrita. ¡Pero tan feo! ¡Que el Señor nos salve de esto!"



Obispos católicos sirios: si el mundo quiere ayudarnos, ¡que deje de mandarnos armas!

Un severo llamado a la comunidad internacional para que ponga fin al comercio de armas que alimenta la guerra y un llamamiento a la conciencia de los cristianos, a fin de que traten de resistir a la idea, aunque comprensible, de escapar de su tierra.

Estos son los mensajes que los obispos católicos de Siria han querido lanzar al mundo y a los fieles, en un comunicado emitido al final de su Asamblea de otoño.


En la reunión que se celebró en Damasco, el martes 28 y el miércoles 29 de octubre contó con la presencia del Patriarca de Antioquía de los greco-melquitas, Grégoire III, y de 11 obispos católicos de 6 ritos diferentes, junto con el Nuncio apostólico Mario Zenari y Mons. Giovanni Pietro Dal Toso, Secretario del Consejo Pontificio Cor Unum.


“La presencia de Mons. Dal Toso, que ha venido desde Roma para reunirse con nosotros, nos ha hecho mucho bien” refiere a la Agencia Fides el obispo Georges Abou Khazen OFM, Vicario apostólico de Aleppo para los católicos de rito latino.


“En el encuentro – añade el obispo Abou Khazen – cada uno de los participantes ha presentado el cuadro de la situación y de los problemas de la propia diócesis. Para todos lo más importante que hay que hacer es estar cerca de nuestros fieles, alentarlos, consolarlos".


"Caminamos en una oscuridad donde no se ve una salida, y sólo Cristo puede dar esperanza a los corazones. Los poderes del mundo deben saber que no ayudan a la paz si continúan enviando armas aquí".


"Por otro lado, invitamos a todos a no huir, a no abandonar su tierra. Pero esto es un llamamiento a las conciencias. Como pastores vemos bien lo que nuestras pobre gente está sufriendo. Y no se puede obligar a nadie a permanecer en esta situación en la que no hay trabajo, aumento la miseria día a día e incluso la propia vida y la de los seres queridos está siempre en peligro”



jeudi 30 octobre 2014

El cardenal Burke y el activista gay


Para todos aquellos que hayan seguido el reciente Sínodo extraordinario sobre la familia a través de la prensa generalista, el cardenal Burke es una especie de ogro, un retrógrado intransigente y carente de misericordia, ávido de fastidiar a homosexuales y divorciados.


La realidad es muy distinta. Al menos eso es lo que se adivina a partir del testimonio de Eric Hess, quien ha publicado un artículo, Coming out of Sodom, en el que hace referencia a su trato con el entonces obispo Burke.


Hess explica de este modo su experiencia:


“De 1990 a 1994 fui a misa de vez en cuando. En 1995, le dije a mi "compañero" que no ya podía ir más porque estaba muy enfadado con la Iglesia. Metí en una caja todos mis crucifijos y Biblias y los dejé en la oficina del obispo de La Crosse, Wisconsin, con una carta renunciando a la fe católica.


Para mi sorpresa, el obispo Raymond Burke respondió con una amable carta expresando su tristeza . Me decía que respetaría mi decisión y que la notificaría a la parroquia donde había sido bautizado. Muy educadamente, el obispo Burke me decía que rezaría por y que esperaba el momento futuro en el que me reconciliase con la Iglesia .


Como uno de los más abiertos activistas "gay" de Wisconsin, pensé: "¡Qué arrogancia!". Entonces le contesté al obispo Burke con una carta acusándole de acoso. Le dije que sus cartas no eran bienvenidas y le pregunté cómo podía atreverse a escribirme.


Mis esfuerzos no lograron desalentarle. El obispo Burke me envió otra carta asegurándome que no me iba a escribir más, pero que si en el futuro deseaba reconciliarme con la Iglesia, él me daría la bienvenida con los brazos abiertos .


De hecho, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nunca se dieron por vencidos conmigo. Al cabo de pocos años, hablé con un buen sacerdote, quien se sumó a las oraciones del obispo Burke desde agosto de 1998.


El 14 de agosto, festividad de San Maximiliano María Kolbe y vigilia de la Santísima Asunción de María, la misericordia divina penetró mi alma cuando estaba en un restaurante. Yo no sabía cuando entré en ese restaurante con mi "compañero" de más de ocho años que el Señor me iba a agarrar esa misma tarde y me llevaría a otro lugar fuera de Sodoma, al banquillo de los acusados de su misericordia sanadora, el santo sacramento de la Penitencia.


El sacerdote que había consultado estaba allí. Mientras le miraba, una voz interior le habló a mi corazón. Era suave, radiante y clara dentro de mi alma. La voz me dijo: "Este sacerdote es una imagen de lo que todavía puedes llegar a ser, si sólo vuelves a ."


De regreso a casa, le dije a mi compañero: "Necesito volver a la Iglesia Católica". A pesar de que se le saltaron algunas lágrimas, él me respondió con cariño: "Eric, lo he sabido desde hace mucho tiempo. Haz lo que tengas que hacer para ser feliz. Yo sabía desde el principio que este día llegaría".


Después, llamé a la oficina del obispo Burke. Su secretaria sabía bien quién era por aquel entonces, así que le dije que quería que el obispo Burke fuera el primero en saber que regresaba a la Iglesia, que me estaba preparando para el sacramento de la Penitencia. Ella me pidió que esperase un momento. Cuando regresó, me dijo que el obispo Burke quería reunirse conmigo.


Después le confesé mis pecados a un humilde y devoto sacerdote local, pastor de almas y recibí la absolución. Como parte esencial de mi recuperación, una buena familia católica me dio refugio hasta que pude encontrar mi propia casa.


Un mes después de mi reconciliación con Dios y con la Iglesia, me fui a la oficina del obispo Burke, donde él me recibió con un abrazo. Me preguntó si recordaba mis pertenencias que le había enviado junto con mi carta de renuncia. Por supuesto que lo recordaba. El obispo Burke las había guardado porque creía que iba a volver a la Iglesia .”


Lo dicho: un monstruo sin misericordia, un “homófobo” insensible e ideológico.



«Estado Islámico ha mandado a los cristianos una carta como "última advertencia" para que se vayan»

Ayer miércoles se inauguró en Madrid, en un acto celebrado en la parroquia de los Padres Carmelitas de Ayala, el ciclo de conferencias 2014-15 de la Fundación Tierra Santa, abierto en nombre de su patronato por José Miguel Abat. Explicó que, siendo uno de los objetivos de la institución apoyar a los cristianos de los lugares bíblicos, era obligado hacerlo dando a conocer “la persecución, el drama y el desamparo que están viviendo ahora mismo en los países de mayoría musulmana”.

Una biografía estremecedora

Como protagonista y testigo de excepción, presentó a Raad Salam Naaman, católico caldeo nacido cerca de Mosul y criado en Basora, profesor universitario y doctor en Filología Árabe y Estudios Islámicos, refugiado político en España desde 1991 y nacionalizado español en 1999.


Salam comenzó explicando que no guarda “odio ni rencor” a los musulmanes, porque es deber del cristiano “perdonar al enemigo y rezar por quienes te persiguen”.


Como es su caso. En un breve relato autobiográfico, describió varias detenciones por denuncias de radicales islámicos, palizas, su participación obligatoria como servicio militar en las guerras con Irán y del Golfo, el asesinato de hasta 25 personas de su familia y de varios amigos (entre ellos el editor de su tesina de licenciatura, considerada “ofensiva” por los islamistas) y un atentado personal en 1990 en el cual murió un primo suyo al interponerse entre él y los disparos. Su propio padre fue asesinado tras la caída de Sadam Hussein y la implantación del actual régimen chií. “Todos los cristianos de Irak tienen una historia similar a la mía, o peor”, puntualizó.


Los musulmanes, siete siglos después

Raad Salam explicó que los cristianos son “los habitantes originales de Irak, descendientes de los antiguos mesopotámicos, sirios y caldeos”. La región fue muy tempranamente evangelizada por el apóstol Santo Tomás, llamado Dídimo, y dos de sus discípulos, pero en el siglo III padecieron una cruel persecución por parte de los persas. “Los musulmanes llegaron en el año 637, cuando el califa Omar conquistó Persia. Se encontraron que allí había judíos y cristianos y para saber qué hacer con ellos acudieron al Corán”: les obligaron a pagar tributos y se recrudeció la persecución.


Consuelo en los salmos

Por tanto, la situación actual “no es nueva, los cristianos en Irak hemos vivido desde siempre marginación y persecuciones” aunque, subrayó, “no somos refugiados ni inmigrantes, ésta es nuestra tierra”. En su infancia y juventud eran denominados “sucios nazarenos” y padecían un estigma social: “Nuestro consuelo al llegar a casa era la lectura de las Escrituras, y en particular el salmo 23: ‘El Señor es mi pastor, nada me falta’…”.

Salam relató la cadena de atentados, asesinatos, iglesias quemadas y secuestros a partir de 2003, tolerados por el nuevo régimen, y el comienzo de las huidas a zona kurda: “Pero los kurdos son musulmanes suníes y también radicales. Ahora están protegiendo a los cristianos para ganarse a la opinión pública porque desean formar un estado independiente”, alertó, señalando lo precario de esa protección.


Acudió a la definición de la Real Academia para apuntar que “lo que está pasando en Irak es un genocidio en toda regla”, no sólo sobre las personas, sino sobre la civilización y la cultura: “Cuando Estado Islámico entró en Mosul, destruyeron en torno a mil o mil quinientos manuscritos antiguos”.


"El problema es el islam mismo"

Y advirtió de que las masacres y violencias a las que estamos asistiendo son “la cara verdadera del islam” porque “se limitan a aplicar el Corán y la ley islámica”: “El problema no es el Califato, el problema es el islam mismo”, advirtió, leyendo varios pasajes del Corán en que se incita a la crueldad con los “infieles” y recordando que lo mismo que hace Estado Islámico “lo hizo también Mahoma”.


“Estado Islámico está cortándole el cuello a los hombres, explotando sexualmente a las mujeres, esclavizando niños y vendiéndolos en los países del Golfo”, recordó. Todos los cristianos están recibiendo una carta, que leyó en su integridad, en la que el Califato “les lanza una ‘última advertencia’ para que salgan del país inmediatamente”.


Oraciones... y acciones

Por último, señaló que lo que debemos hacer los cristianos occidentales por los cristianos iraquíes (“que son nuestros hermanos en la fe, pero que son también simplemente personas que están sufriendo esto”) es “rezar, pero no sólo hacen falta oraciones, también acciones concretas”, entre las que señaló, además de ayuda económica para los refugiados a quienes espera un duro invierno en tiendas de campaña, dar a conocer la verdad: “Que sientan que están acompañados, que lo que les está pasando no cae en el olvido”.



mercredi 29 octobre 2014

«Lo visible y lo invisible de la Iglesia no se oponen», dice Francisco en la audiencia de miércoles

“Quisiera hoy llevar una oración y traer cerca de nuestro corazón al pueblo mexicano que sufre por la desaparición de sus estudiantes y por tantos problemas parecidos. Que nuestro corazón de hermanos esté cerca de ellos orando en este momento”.

Esta ha sido la petición que el Papa ha expresado la mañana del miércoles 29 de octubre durante la audiencia general.


Lo ha hecho al finalizar el resumen de la catequesis que realiza él mismo en español.


También ha pedido una oración especial por los que sufren la enfermedad del ébola, “que se está difundiendo especialmente en el continente africano, sobre todo entre las poblaciones más desfavorecidas”.


Por eso, el Papa ha afirmado que “estoy cerca con el afecto y la oración a las personas afectadas, como también a los médicos, las enfermeras, voluntarios, institutos religiosos y asociaciones, que hacen todo lo posible para socorrer a estos nuestros hermanos y hermanas enfermos”.


Asimismo, Francisco ha renovado su llamamiento para que la comunidad internacional haga lo posible para vencer este virus aliviando el malestar y el sufrimiento de los que están siendo duramente probados. Y así, ha invitado “a rezar por ellos y por los que han perdido la vida”.


El Papa Francisco, una semana más, llegó a la plaza de San Pedro, despertando el entusiasmo de los fieles y peregrinos venidos de todas las partes del mundo.


Banderas de distintos países se agitaban al paso del jeep descubierto y se oían a la gente saludar y gritar ¡Francisco, Francisco! Mientras, el personal de seguridad, se encargaba de acercar a los niños hasta el papamóvil para que el Papa pudiera darles su bendición.


A pesar de que se empieza a sentir el frío, una gran multitud estaba presente en la plaza.


Como cada miércoles, el Pontífice ha seguido con la serie de catequesis que inició sobre la Iglesia. Ha hablado de la realidad visible y la realidad espiritual de la Iglesia.


Resumen que pronunció en español el Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas: En otras ocasiones hemos hablado de la naturaleza espiritual de la Iglesia, como Cuerpo de Cristo edificado por el Espíritu Santo.


Hoy nos centramos en lo que pensamos habitualmente, en lo que se ve: es decir, sus estructuras, como la parroquia, las organizaciones, las personas que normalmente la guían. Pero esto no se limita a los obispos o a los clérigos, sino que comprende a todas las personas bautizadas que creen, esperan y aman, haciendo el bien en el nombre de Jesús, acercándolo así a la vida de los hermanos.


Por eso, lo visible y lo invisible de la Iglesia no se oponen, sino que se integran en la única Iglesia. Esto es un reflejo del misterio de la persona de Cristo, en la que su naturaleza divina es inseparable de su naturaleza humana, que se pone enteramente al servicio del plan divino de llevar a todos la redención y la salvación.


También la Iglesia, a través de su realidad visible, como los sacramentos, el testimonio y el anuncio, está llamada a hacerse cercana a cada persona, comenzando por los más pobres, los que sufren o los marginados, para que todos sientan la mirada compasiva y misericordiosa de Jesús.


La intercesión de la Virgen, el modelo de los santos

A continuación el Papa ha saludado con afecto a los peregrinos de lengua española, “en particular a los venidos de España, México, Argentina y otros países latinoamericanos. Pidamos, por intercesión de la Virgen María, que comprendamos cómo, a pesar de nuestras debilidades, el Señor nos ha hecho instrumentos de su gracia y signo visible de su amor para toda la humanidad. Muchas gracias”.


Al finalizar, el Santo Padre ha dirigido un pensamiento especial a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, recordando que nos acercamos a la Solemnidad de todos los Santos. "Queridos jóvenes, mirad a los santos como modelos de vida; queridos enfermos, ofreced vuestro sufrimiento por los que necesitan conversión; y vosotros, queridos recién casados, cuidad el crecimiento en la fe en vuestra casa conyugal".


Texto íntegro de la catequesis del Papa, traducido del italiano

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!


En las catequesis precedentes hemos podido evidenciar cómo la Iglesia tiene una naturaleza espiritual: es el cuerpo de Cristo edificado en el Espíritu Santo. Cuando nos referimos a la Iglesia, sin embargo, el pensamiento va inmediatamente a nuestras comunidades, a nuestras parroquias, a nuestras diócesis, a las estructuras donde solemos reunirnos y, obviamente, también a los componentes y a las figuras más institucionales que la guían, que la gobiernan. Es esta la realidad visible de la Iglesia. Debemos preguntarnos entonces, ¿se trata de dos cosas diferentes o de la única Iglesia? Y, si es siempre una única Iglesia, ¿cómo podemos entender la relación entre su realidad visible y la espiritual?


Sobre todo, cuando hablamos de la realidad visible --hemos dicho que hay dos, una realidad visible de la Iglesia que se ve y una espiritual--, cuando hablamos de la realidad visible de la Iglesia no debemos pensar solo en el Papa, los obispos, sacerdotes, monjas, personas consagradas. La realidad visible de la Iglesia está formada por muchos hermanos y hermanas que en el mundo creen, esperan, aman.


Pero muchas veces oíamos decir ‘pero la Iglesia no hace esto, la Iglesia no hace esto otro’. Pero dime ¿quién es la Iglesia? Son los sacerdotes, los obispos, el Papa. Pero, la Iglesia somos todos. Todos nosotros, todos los bautizados somos Iglesia. La Iglesia de Jesús.


De todos los que siguen a Jesús y que, en su nombre se hacen cercanos a los últimos y a los que sufren, tratando ofrecer un poco de alivio, de consuelo y de paz. Todos, todos los que hacen lo que el Señor nos ha mandado, son Iglesia. Comprendemos, entonces, que también la realidad visible de la Iglesia no se puede medir, no se puede conocer en toda su plenitud: ¿cómo se hace para conocer todo el bien que se hace? Tantas obras de amor, tantas fidelidades en las familias, tanto trabajo para educar a los hijos, para llevarlos adelante, para transmitir la fe, tanto sufrimiento en los enfermos que ofrecen sus sufrimientos al Señor… Pero esto no se puede medir, y es muy grande, es muy grande.


¿Cómo se hace para conocer todas las maravillas que, a través de nosotros, Cristo consigue obrar en el corazón y en la vida de cada persona. Mirad: también la realidad visible de la Iglesia va más allá de nuestro control, va más allá de nuestras fuerzas, y es una realidad misteriosa, porque viene de Dios.


Para comprender la relación, en la Iglesia, la relación entre su realidad visible y la espiritual, no hay otro camino que mirar a Cristo, del cual la Iglesia constituye el cuerpo y del cual es generada, en un hecho de infinito amor. También en Cristo, de hecho, por la fuerza del misterio de la Encarnación, reconocemos una naturaleza humana y una naturaleza divina, unidas en la misma persona de forma admirable e indisoluble. Esto vale de forma análoga también para la Iglesia. Y como en Cristo la naturaleza humana favorece plenamente a la divina y se pone a su servicio, en función del cumplimiento de la salvación, así sucede, en la Iglesia, por su realidad visible, en lo relacionado con lo espiritual. También la Iglesia, por tanto, es un misterio, en el cual lo que no se ve es más importante que lo que se ve, y puede ser reconocido sólo con los ojos de la fe.


En el caso de la Iglesia, sin embargo, debemos preguntarnos: ¿cómo la realidad visible puede ponerse al servicio de la espiritual? Una vez más, podemos comprenderlo mirando a Cristo. Cristo es el modelo, en modelo de la Iglesia que es su cuerpo. Es el modelo de todos los cristianos, de todos nosotros. Mirando a Cristo no se equivoca, no se equivoca.


En el Evangelio de Lucas se cuenta como Jesús, en su regreso a Nazaret --lo hemos escuchado esto- donde había crecido, entró en la sinagoga y leyó, refiriéndose a sí mismo, el paso del profeta Isaías donde está escrito: ´El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor´. He aquí como Cristo se ha servido de su humanidad –-porque era hombre también-- para anunciar y realizar el diseño divino de redención y de salvación, porque era Dios, así debe ser también para la Iglesia. A través de su realidad visible, todo lo que se ve, los sacramentos, el testimonio de todos nosotros cristianos. La Iglesia está llamada cada día a hacerse cercana y todo hombre, comenzando por el pobre, por el que sufre y por quien es marginado, para continuar haciendo sentir sobre todos la mirada compasiva y misericordiosa de Jesús.


Queridos hermanos y hermanas, a menudo como la Iglesia experimentamos nuestra fragilidad y nuestros límites. Todos lo somos, todos tenemos. Todos somos pecadores, todos ¿eh? Ninguno puede decir ‘yo no soy pecador’. Pero si alguno de nosotros se siente capaz de decir que no es pecador, que levante la mano. Veremos cuántos. No se puede. Todos lo somos. Y esta fragilidad, estos límites, estos pecados nuestros es justo que provoque en nosotros una profunda tristeza, sobre todo cuando damos mal ejemplo y nos damos cuenta de convertirnos en motivo de escándalo. Cuántas veces hemos oído en el barrio: ‘Esa persona de ahí está siempre en la Iglesia pero habla mal de todos’. ¡Pero qué mal ejemplo! Hablar mal del otro, esto no es cristiano, es un mal ejemplo y es un pecado. Y así, nosotros damos un mal ejemplo. Pero si este o esta es cristiano, yo me hago ateo, ¿eh? Porque nuestro testimonio es la que hace entender qué es ser cristiano. Pidamos no ser motivo de escándalo.


Pidamos el don de la fe, para que podamos comprender como, a pesar de nuestra pequeñez y nuestra pobreza, el Señor nos ha hecho realmente instrumento de gracia y signo visible de su amor por toda la humanidad.


Podemos convertirnos en motivo de escándalo, sí. Pero también podemos intentar dar testimonio, ser testigos que con nuestra vida digamos así Jesús quiere que nosotros lo hagamos.



La hermana Doris es la última «monja cervecera» de Alemania: «Es una bebida sana si no te excedes»

La hermana Doris es la última de un linaje de mujeres y monjas cerveceras cuya tradición se remonta a la Edad Media. "Amo el trabajo, y amo el olor cuando hago cerveza", dice la mujer de 65 años.

Doris Engelhard ha dedicado 50 años a servir a Dios en la abadía de Mallersdorf, en Alemania, y es la última de un linaje en extinción de monjas cerveceras.


La relación entre la iglesia y la preparación de cerveza no es resultado del azar. Esta data desde la Edad Media, cuando los monjes y monjas preparaban esta bebida para consumo propio y para los peregrinos que los visitaban. Además de sus propiedades nutritivas era de consumo más seguro que el agua.


La hermana Doris produce anualmente 80.000 galones de cerveza, utilizando métodos industriales modernos e ingredientes naturales.


No utiliza conservantes, por lo que la cerveza producida en Mallersdorf sólo puede encontrarse en el convento mismo y en las inmediaciones de la remota localidad bávara.


“Quería estudiar agricultura”, recuerda, “pero no era posible en la escuela de la abadía, así que la madre superiora me preguntó si estaría interesada en la cervecera”, afirma de acuerdo a PijamaSurf.


Doris comenzó su aprendizaje en 1966 de la mano de la maestra cervecera anterior y, para 1969, pudo hacerse cargo ella sola, después de completar sus estudios en una escuela técnica local. En la misma fecha tomó los votos eclesiásticos en Mallersdorf.


“Hay 490 hermanas en la abadía, y algunas trabajan como maestras en las escuelas, en hogares para niños y hospitales. También tenemos cocineras y una repostera. Todo lo hacemos nosotras. Amo el trabajo, y amo el olor cuando hago cerveza. Y amo trabajar con cosas vivas –la levadura, la cebada y la gente que disfruta la cerveza-”, sostiene.


A pesar de su mala fama, la hermana Doris no cree que la cerveza sea un instrumento del pecado: “Hacer cerveza es ciertamente una profesión curiosa para una mujer, especialmente una monja. Pero amo beber cerveza. La cerveza es la más pura de las bebidas alcohólicas… Es una bebida muy sana, siempre y cuando no te excedas en ello”.


“Puedes servir a Dios en todas partes, sin importar la profesión o trabajo que tengas. Como escribió San Benito: ‘Glorifica a Dios en todas las cosas’, y eso también es cierto para la cerveza”, afirma orgullosa de su trabajo.