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samedi 30 août 2014

El párroco de Gaza cuenta la experiencia de sus 136 fieles y los frecuentes e-mails de Francisco

El Papa Francisco recibió el 29 de agosto en el Vaticano al padre Jorge Hernández, un misionero argentino del Instituto del Verbo Encarnado que trabaja como párroco de la iglesia de la Sagrada Familia situada en la franja de Gaza, fuertemente golpeada por los enfrentamientos entre las fuerzas de Hamas e Israel.

En diálogo con ACI Prensa después de entrevistarse con el Pontífice, el Padre Hernández aseguró que su comunidad experimentó la cercanía del Papa Francisco durante los 52 días de bombardeos en Gaza, a través del frecuente envío de mensajes de correo electrónico.


"No es la primera vez que experimentamos la cercanía del Papa. Durante los días de guerra nos mandaba emails de apoyo que hicimos llegar a toda la comunidad cristiana, y ha sido un consuelo, porque de entre los 2 millones de habitantes de Gaza, 1350 son cristianos, de los cuales 136 católicos. Es muy significativo, una gracia y una bendición que preste tanta atención a las personas", indicó.


Sobre el encuentro de este viernes, el sacerdote aseguró que “una vez más, el Papa nos ha querido alentar a continuar y vivir la presencia de los cristianos, aunque sea mínima, en Tierra Santa. Que Gaza es a titulo pleno Tierra Santa. El Papa alienta a que sigamos testimoniando la verdad de que Jesucristo es príncipe de la paz”.


El Santo Padre “nos dio el consejo de no perder la alegría. Nos ha animado a continuar siendo: ‘la sal de la tierra,’ tratando de no olvidar la dimensión sobrenatural de la presencia de los cristianos allí”, añadió.


El sacerdote insistió en su gratitud por la preocupación del Papa Francisco “por nosotros, un pequeño número de fieles, especialmente significativo si pensamos que Gaza tiene una población de 2 millones de habitantes”.


A nivel humanitario, el sacerdote argentino explicó que los ciudadanos de Gaza han perdido todas sus pertenencias y sus casas.


“Hay mucho desconcierto en Gaza. Los habitantes de Gaza lo han perdido todo y muchos se ha refugiado en tiendas de campaña. El mayor miedo es enfrentar ahora el frío del invierno. Hay gente que necesita de todo porque han tenido que escapar, porque su casa ha sido bombardeada”, denunció.


En este sentido explicó que Cáritas, el órgano caritativo de la Iglesia, estuvo con ellos desde el principio. “Siempre han estado a nuestro lado. Nosotros pudimos albergar en nuestra escuela a más de 1.200 personas, porque justamente Cáritas nos ayuda. Nos ayudó en su momento suministrando alimentos, agua y elementos de higiene. Eso evidentemente tiene un valor enorme”, dijo.


Sin embargo, el P. Hernández se muestra optimista: “Como dice el Papa Francisco la paz es posible, es posible que los pueblos vivan en armonía entre ellos, por supuesto que pide no pocos sacrificios, pero es posible”.


En referencia a la última guerra, interrumpida con una tregua indefinida el pasado 26 de agosto, el P. Hernández recalcó que “en una guerra todos son iguales; los misiles no respetan ni color, ni religión, ni lugar, ya seas palestino, israelí, cristiano, musulmán… en una guerra nadie gana, las dos partes pierden, a su modo, algo, y tendrán que dar cuentas con el tiempo de las consecuencias que los enfrentamientos armados causan”.


A través de ACI Prensa, el P. Hernández quiso agradecer “a todas las personas de todo el mundo que rezan y ofrecen a Dios sacrificios implorando la paz para Oriente. Sepan que también que nosotros rezamos por ellos y que esperamos que nuestro Señor, Príncipe de la Paz, los bendiga”.



Manuel Valls elige para ministra de Educación a una ideóloga de género militante y adoctrinadora

Siempre que pensamos que hemos tocado fondo nos equivocamos. Después de Vincent Peillon [ministro de Educación entre 2012 y 2014] y su religión laica, después de Benoît Hamon [ministro de Educación entre abril y agosto de 2014] que fielmente ponía en marcha su programa revolucionario, he aquí a Najat Vallaud-Belkacem, nueva ministra de Educación. Es uno de los cargos más importantes de todo gobierno socialista, lugar estratégico de manipulación de los espíritus y de predicación capilar de los dogmas revolucionarios. Este nombramiento de la ex ministra de los Derechos de las Mujeres es una promoción importante, recompensa por una perfección ideológica.

Dejemos de lado su recorrido político, forzosamente socialista: cercana a Vincent Peillon y Arnaud Montebourg [también ministro socialista hasta la reciente crisis del Gobierno galo], esta joven mujer de origen marroquí se acerca desde hace tiempo a los centros de poder. O de lo que queda de ellos en una Francia prisionera de la Unión Europea, una Francia universalizada. Sabemos que los gobiernos cambian y que la política impuesta a Francia permanece: desde este punto de vista, el nombramiento de Najat Vallaud Belkacem podría dejar indiferente.


Pero ahí está. Najat Vallaud-Belkacem no está sólo al servicio de este pensamiento único, ella es una «pasionaria». Obsérvese que esto deja abierta la cuestión de saber si ella misma es una «pensadora» del pensamiento único. Sólo importa esto: ella lo difunde, lo promociona, lo impone. Ha hecho de la «igualdad» un absoluto que aplasta todo lo que encuentra a su paso (algo inherente en la naturaleza de la igualdad revolucionaria).


Imponiendo la ideología de género

Desde este punto de vista, el cargo de ministra de los Derechos de las Mujeres le iba como anillo al dedo. Dentro del partido socialista ya estaba a cargo de los derechos LGBT, comprometiéndose en favor del «matrimonio» de los homosexuales. Podríamos decir que ella no hacía otra cosa que expresar la línea del partido. Pero sus convicciones la llevaron a incluir esta lucha en un marco que iba desde la promoción de la igualdad, a la dirección de una misión de lucha contra la homofobia bajo Ayrault: fue ella quien instigó los ABCD de la Igualdad (asignatura adoctrinadora en la ideología de género, N.d.T.).


Que sea ella quien coja ahora -y a pesar de las protestas que han llevado a la «congelación» de la experimentación sobre estos recorridos en ciertas escuelas superiores– la dirección de la Rue de Grenelle (calle donde está situado el Ministerio de Educación, N.d.T.), es todo un símbolo. Ha sido chasquear a quienes habían creído que el gobierno daba marcha atrás.


Najat Vallaud-Belkacem partició en la revisión de las leyes bioéticas, que aseguraron el derecho de investigación sobre los embriones. Apoyó y promovió el aborto -presentado como una prioridad por el primer gobierno de François Hollande- a través del reembolso del 100%, de la creación del primer sitio internet oficial sobre la «IVG» (siglas en francés para la Interrupción Voluntaria del Embarazo, N.d.T.), asegurando una buena «información» a las mujeres que corrían el riesgo de cambiar de opinión al caer en páginas web que les hablaban de los inconvenientes del aborto y sobre la posibilidad de obtener ayudas si seguían con el embarazo y, por último, obteniendo la supresión de la palabra «angustia» de la ley sobre el aborto legal en la ley sobre la igualdad promulgada simbólicamente el 4 de agosto pasado.


Esta ley sobre la igualdad «mujeres-hombres» (respeten bien el orden, a partir de ahora hay igualdades que no son simétricas) tiene como objetivo «cambiar las mentalidades», como declaró ella misma en su discurso a favor de este texto, redactado por ella. Su objetivo es hacer desaparecer poco a poco los «estereotipos de género», ya sea a la cabeza de las empresas del CAC 40 (índice bursatil francés, N.d.T.) o en la intimidad de los hogares.


Ella asesinó al «buen padre de familia»: eliminando estas palabras de todos los códigos del derecho francés, la ley firmó el desenlace de la lucha contra toda autoridad paternal, sacralizando el odio al padre.


Recuérdese bien la última frase de la exposición de motivos de esta ley, que lleva la marca NVB: la política en favor de la igualdad deberá comportar «acciones cuyo fin sea llevar al conocimiento del público las investigaciones francesas e internacionales sobre la construcción social de los roles sexuados». Las palabras no están, pero se trata sin duda alguna de ideología de género. Sí, es la ideología de género la que presidirá el destino de la escuela francesa a partir de ahora.


El nombramiento de Najat Vallaud-Belkacem como ministra de Educación (y del «descerebramiento», del adoctrinamiento) no es -perdonen lo simple de la expresión- dejar con un palmo de narices Es un escupitajo a la figura de las familias. Una declaración de intenciones totalitaria.


Publicado en Risposte Catholique .

Traducción de Helena Faccia Serrano.



vendredi 29 août 2014

Era ácido e insultante, despreciaba la fe de su esposa... pero un hombre le abrazó y cambió su vida

Groserías y un lenguaje ambiguo eran parte de la violencia cotidiana con la que el chileno René Araya establecía una errática y agresiva comunicación con su esposa Marcela.

El proyecto matrimonial y de familia con Marcela le resultaba cada vez más ajeno. En ese mar de confusión y compulsiones transcurría su vida.


Creció sin referentes, buscó en la New Age

René creció sin referentes que encauzaran o nutrieran su fe. Fueron entonces los libros de metafísica y algunas ideas de la New Age, “como el creer que Dios era energía”, las únicas bases de una tibia búsqueda espiritual que tampoco era para él una cuestión significativa.


Es más, René se sentía siempre “impulsado por un algo que latía en mi interior al punto que era un joven complicado, mal genio, violento, era desagradable”.


Disfrutaba incluso, recuerda, cuando se burlaba de las expresiones de piedad de las personas.


Una esposa firme en la oración y alabanza

Marcela, la esposa, se refugiaba paciente en la oración. Ella desde joven participaba en la pastoral de su parroquia y al casarse con René uno de sus momentos de mayor felicidad y consuelo era participar en un grupo de alabanza al Espíritu Santo.


Si algo tenía claro esta esposa es que no renunciaría a la esperanza de que su esposo, algún día, se convirtiese.


Sin embargo, la sola idea de tener que ir con su esposa a una misa, causaba una explícita reacción de compulsivo rechazo en René.


“Recuerdo que a veces le decía: «¡Cómo se te ocurre estar en las catequesis!»… pero usando palabras violentas, groseras. Mi esposa formó entonces un grupo de oración, regresaba feliz y yo la recibía de mala manera. ¡Incluso intenté forzarla para que dejara de ir a misa!”.


Por un amigo, aceptó ir a un encuentro especial

Aunque no doblaba sus rodillas ante nada ni nadie, comenta René, quizás porque también un amigo recibió la misma invitación, aceptó ir a un Encuentro de Padres en el Espíritu (EPE)… sin tener mucha noción de qué se trataba aquello.



“Tenía más de 30 años ese año 1993 cuando viví aquella experiencia donde el Señor, durante el retiro, se pronunció sutilmente… pura misericordia de Dios. Como Él sabía que yo era quisquilloso, rabioso –que incluso hablaba en doble sentido, con muchos garabatos y tratando violentamente a la gente-, se valió de muchas personas para conquistarme”, recuerda, hoy sereno y emocionado.


Era Pentecostés y los recuerdos de aquella jornada son intensos en la memoria de René: “¡Si hasta hubo un matrimonio! Se hablaba del amor. Incluso hubo un hombre que me abrazó, me tomó de repente, y me dijo: «Yo te amo tal como eres». En ese instante caí de rodillas y entendí... El Señor fue sabio”.


El retiro fue el punto de partida para una serie de acontecimientos que lentamente sanaron a René.


Entre ellos, vino luego un encuentro de la Renovación Carismática Católica donde “vi que Dios estaba vivo, no era una historia; vi auténticos milagros en personas… el perdón, la sanación espiritual y física”, proclama este converso a la fe.



Dejar de fumar, cambiar de hábitos

Y como en la Sagrada Escritura se narra, también él, que mucho había recibido, aprendió de igual forma a testimoniar… “Antes fumaba mucho, dos cajetillas de cigarros al día. Recuerdo que en un retiro, un sacerdote nos dijo que si queríamos dejar nuestros vicios nos decidiéramos en ese instante y que el Señor nos iba a sanar. Y me quedé pensando. En ese instante oré: «Señor, yo he tratado el dejar de fumar por muchos años, pero no he podido… te entrego mis cigarros». En ese momento no los tiré, pasó poco más de un mes y entonces de improviso tomé los cigarros de mi bolsillo, busqué los que estaban en el velador de mi casa y los puse en la basura. A partir de ese día, prometí dejar de fumar”.


René recuerda este paso a paso donde fue muriendo al “hombre viejo”, sanando, liberando. Para él compartir su testimonio es gratitud con Dios… “Porque, cuando Dios pasó a estar en primer lugar, sobre todas las cosas, yo me enamoré completamente de mi esposa. ¡Es hermoso! porque cuando doy la prioridad a Dios, desborda el amor”.


Con Marcela han cumplido 28 años de matrimonio, tienen dos hijas y desde hace algún tiempo es monitor de los Encuentros de Padres en el Espíritu (EPE), los mismos que iniciaron su conversión.